Los entornos de trabajo están cambiando radicalmente, y lo que hace unos años parecía ciencia ficción, empieza a ser una realidad cada vez más extendida en las grandes empresas, a la vanguardia de los nuevos modelos de gestión empresarial.

Uno de los casos más llamativos es el de Coca-Cola España que, aprovechando la remodelación de su sede central en Madrid, ha implantado una nueva forma de entender el espacio laboral en la que prima la consecución de objetivos del empleado por encima del control y la presencia en la oficina, y que destierra esa idea jerárquica y piramidal según la cual el que manda tiene la oficina más grande. Es más, en las oficinas de Coca-Cola en Madrid no hay oficinas cerradas. Ninguno de sus altos directivos, ni siquiera el director general cuenta con una.

Jorge Álvarez, Responsable de Compras y Servicios Generales

"El nuevo modelo iguala a todo el mundo: estudiantes en prácticas, director general, project managers... Te cambia mucho la manera de venir a trabajar, pues se transmite un mensaje de cercanía, transparencia. Las ideas fluyen sin paredes, sin obstáculos. Es una invitación a co-crear con gente de otros perfiles", señala Jorge Álvarez, Responsable de Compras y Servicios Generales.

Según un estudio de More than one, de Ofita, empresa española de diseño y mobiliario para oficinas, a finales del siglo XX, las oficinas personales ocupaban el 30% del espacio total de la oficina. A comienzos del siglo XXI, ese espacio se ha reducido al 15% y, de hecho, se prevé que en la oficina 3.0 los espacios cerrados prácticamente desaparezcan.

El espacio abierto, fluido y transparente es una constante en toda la sede de Coca-Cola España.

"Nunca habíamos vivido tan cerca al comité de dirección", relata Jorge. "Hemos pasado de tocar una puerta sin saber si había alguien o preguntar a la secretaria, a ver a los jefes y comentarles, incluso a veces con un gesto, si te pueden atender. Eso te empodera, te da confianza". En caso de necesitar privacidad o confidencialidad, el director general tiene una sala anexa a su puesto para tal fin.

El resto de empleados también disponen de esta clase de espacios para tener conversaciones o realizar llamadas privadas, así como para trabajar en equipo o celebrar videoconferencias, además de contar con áreas comunes acogedoras e inspiradoras en las que relajarse, reunirse, dejar que aflore la creatividad o relacionarse en un ambiente más distendido. "El que quiere privacidad, la tiene. Y es lógico que uno la necesite para determinadas gestiones".

Las salas de reuniones se crean a partir de espacios privados y flexibles.

Centros elásticos más humanos

No obstante, conseguir que responsables y subordinados renuncien a sus oficinas en ocasiones no resulta sencillo. Jorge reconoce que hubo algunos reparos. "Lo importante es que se organizó el cambio con tiempo suficiente para preparar a la gente y se han dado todo tipo de soluciones. A quien argumentaba que así perdía concentración, le hemos colocado en una posición en la que solo ve una ventana y puede abstraerse. Y siempre está la opción, gracias al celular y la laptop que da a cada empleado la Compañía, de trabajar desde casa", apunta Jorge. "De todos modos, en el caso de Coca-Cola España, esta transformación no ha sido complicada porque somos una Compañía flexible, nada monolítica y muy dinámica".

Las nuevas tecnologías están generando una revolución que modificará definitivamente el mundo laboral: espacios abiertos sin oficinas privadas, oficinas móviles, trabajo más encaminado a metas, sin horarios fijos, con empleados con mayor libertad para administrar su tiempo personal y laboral. A juicio de Jorge, se trata también de un enfoque más humano y orientado al trabajador para que se sienta a gusto y atendido, algo que, según los expertos, acaba manifestándose en un aumento de la productividad. Jorge lo tiene claro: "Esta nueva forma de vivir las oficinas de Coca-Cola en Madrid nos lleva a multiplicar objetivos y resultados".