¿Te imaginas recorrer 1.350 kilómetros en bicicleta? Está claro que esto implicaría un esfuerzo enorme, pero si vas con un buen equipo, incluso los retos más grandes y difíciles se vuelven divertidos. Y de ello pueden dar cuenta las casi 300 personas de Coca-Cola de Argentina, Bolivia, Chile y Perú que participaron en la iniciativa One team. One love.

Fueron ocho días en los que el equipo trazó un recorrido en bici, que conectó las ciudades de Buenos Aires y Santiago de Chile, pasando por llanuras pero también por zonas cuya altitud llega hasta los 3.841 metros sobre el nivel del mar. Los ciclistas recorrieron  pintorescos pueblos, serranías, lagos y montañas, entre otros increíbles paisajes.

La aventura, que tuvo ocho etapas, comenzó en Buenos Aires el sábado 11 de marzo y recorrió 188 kilómetros hasta Arrecifes, donde los viajeros pudieron visitar lugares como la Iglesia San José de los Arrecifes y la costa del río del mismo nombre. Antes de llegar a la meta, también pasaron por San Antonio de Areco, cuyos principales atractivos son el parque Criollo, el Museo Gauchesco y el Puente Viejo. Esta etapa se denominó "Coca-Cola Trademark".

Al día siguiente, en la etapa "Sprite - Sprite Zero", el equipo avanzó otros 193 kilómetros hasta Venado Tuerto, donde tuvieron la oportunidad de visitar la plaza San Martín, el pulmón verde más importante de la ciudad, así como la antigua estación de trenes.

El lunes 13 de marzo, la aventura se trasladó hasta Río Cuarto, a 237 kilómetros de Venado Tuerto, en la etapa "Fanta - Fanta Zero". El lugar se caracteriza por su imponente puente.

Hasta ese momento, las etapas tuvieron una complejidad baja, pero luego comenzó el ascenso a mayor altitud y ello requirió un poco más de esfuerzo. Los ciclistas recorrieron los 196 kilómetros entre Río Cuarto y Potrero de los Funes, llegando a una altitud de 1.198 metros sobre el nivel del mar, dentro de la etapa "Schweppes - Schweppes Zero - Nordic Mist". El esfuerzo tuvo su recompensa, ya que en el camino pudieron deleitarse con el paisaje de lugares como la zona de La Falda, la sierra de Los Comechingones, el cerro el Morro, el dique Saladillo, el autódromo y el lago que se encuentra en Potrero de los Funes.

La quinta etapa, denominada "Inca Kola - Inca Kola Zero", comprendió 290 kilómetros hasta Guaymallén, en Mendoza, y se alcanzó una altitud de 1.229 metros.

A dos días de concluir la travesía, la dificultad tocó su pico con la etapa "Juices", cuando tocó hacer el recorrido de 97 kilómetros entre Guaymallén y Uspallata, por un camino con muchos desniveles y a unos 3-125 metros de altura. Una vez más, los paisajes fueron el premio de los esforzados viajeros, quienes pasaron por el imponente Balcón del Indio, un mirador natural con vista a la quebrada y cascadas, y también visitaron el mirador Aconcagua y la cruz de Paramillo.

En la séptima etapa, llamada "Hydration" y tan compleja como la anterior, el equipo avanzó otros 75 kilómetros por terrenos altos hasta el Parque Nacional Aconcagua, pasando por lugares como Penitentes y su centro de esquí, el Puente del Inca, la laguna de Horcones y el túnel Internacional.

La última etapa, "Sport Drinks", se cumplió el sábado 18 de marzo, y estuvo dividida en dos tramos, uno de 32 kilómetros y otros de 138, y se llegó a una altitud superior a los 3.800 metros sobre el nivel del mar. En este recorrido, el equipo se maravilló con los paisajes del mirador cordillerano, las cuevas, el Cristo Redentor, la Laguna del Inca, los Andes y Río Blanco, antes de concluir la travesía en Santiago de Chile.

En estos ocho días, el equipo de Coca-Cola se esforzó, se deleitó con las vistas, pero sobre todo supo llevar en alto el lema de la iniciativa: "Unidos en un camino sin fronteras".