Ninguna meta es imposible cuando se trabaja duro para conseguirla. Eso lo sabe bien Amada Montes, quien a sus 27 años está viviendo el sueño de ser parte de la familia Coca-Cola, en la que el aprendizaje y el crecimiento son parte del día a día.

Amada es la mayor de cinco hermanos y estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Boliviana, porque, según afirma, le gusta mucho “crear proyectos y optimizar procesos y recursos”.

La joven trabaja en Embol, embotellador de Coca-Cola Bolivia, desde hace cinco años, donde llegó como pasante del Área Técnica Nacional. “Mi sueño era trabajar en la Compañía, ya que es referente de excelencia en la industria. Presenté mi carta de solicitud y fue aceptada”, recuerda emocionada.

 

Actualmente se desempeña en el Sistema Integrado de Gestión Nacional, en el área de Packaging. Este sector, explica, verifica desde el desarrollo de los proveedores bajo requerimientos de la Compañía, hasta la implementación de los proyectos de innovación desde el punto de vista técnico.

“Tengo la oportunidad de ver cómo los proyectos de innovación van tomando forma hasta llegar al mercado, y el puedo retar a los proveedores a progresar cada día con las oportunidades de mejora que surgen, lo que genera de alguna manera un crecimiento exponencial para la industria de la región”, señala la joven ingeniera.

El reto de los jóvenes

Según Amada, ser una profesional joven implica ser un referente, que exige a la persona dar siempre la milla extra en todo, y vencer el miedo para ser escuchado por los más experimentados. “Somos millennials, tenemos muchos estudios, pero poca experiencia. Es por ello que al estar en una empresa tan grande, estoy acompañada por los mejores profesionales del medio, cuya experiencia es indiscutible y se han convertido en mis mentores”, asegura.