Cada año, 125 chefs y sumilleres de las más destacadas asociaciones culinarias de Europa se dan cita en la ciudad de Bruselas –Bélgica– para emprender la búsqueda de los más suculentos sabores del mundo. Esta reunión dura casi una semana y otorga el Premio al Sabor Superior a cualquier producto envasado que cumpla con los criterios de evaluación de las 340 categorías que involucra el certamen. Los productos son evaluados basándose en sus méritos individuales y no compiten entre sí.

Una de las categorías que sobresale por el nivel de dificultad que exige a los jurados: la de agua. La cata se realiza a primera hora de la mañana y tiene como finalidad evaluar el nivel de transparencia, textura, mineralización y sabor del producto.

Pese a que muchos piensen que el agua es inodora, incolora e insípida, los catadores tardan horas en analizarla cuidadosamente para descubrir sus más intrínsecas características.

Este singular reconocimiento fue creado por el Instituto Internacional del Sabor y Calidad (iTQi, por sus siglas en inglés), una organización dedicada a catar y promover alimentos de gran sabor. Se trata de un reconocimiento único, dirigido a productores pequeños, medianos y grandes, que representa un sello de calidad para el producto que lo obtiene. Las calificaciones otorgadas a los productos pueden ser tres: Excepcional, con una puntuación favorable del jurado superior al 90%; Sobresaliente, con puntuación superior al 80%; y Notable, con puntuación entre el 70% y 80%.

Un agua de sabor superior

Si ganar un premio es bueno, ganarlo por cinco años consecutivos es mucho mejor. Agua Vital obtuvo por primera vez este galardón en el año 2013 y se ha mantenido en el podio desde entonces.

La marca –que es motivo de orgullo para los consumidores bolivianos– obtuvo más del 80% de puntación favorable del jurado y fue calificada como “Sobresaliente”.

Pero Vital no es un agua de sabor superior, sino también es una de las marcas de más alta calidad del mercado y de las más representativas de la categoría en Bolivia.