Su participación en los últimos Juegos Sudamericanos Odesur realizados en su ciudad natal Cochabamba en junio de este año fue impecable. Karen Torrez ganó tres medallas de plata en 50 y 100 metros libres y en 100 metros mariposa. Y si por si fuera poco, impuso un nuevo récord nacional. Todos los ojos del país se pusieron sobre ella y su nombre comenzó a sonar en todos los medios, donde la apodaron como “la sirena boliviana”. Los encuentros donde ella participaba, se abarrotaban de gente que hacía fila desde temprano para verla y darle su apoyo.

Si hay algo que esta nadadora olímpica conoce de cerca es la constancia y la disciplina que también le han hecho merecedora de una medalla de oro en los últimos Juegos Bolivarianos de Santa Martha,  disputados en 2017 en Colombia, donde además impuso un récord. Su madurez y seguridad impactan. Dueña de ideas bien ordenadas, Karen concedió una entrevista a Journey Bolivia sobre su vida y sus sensaciones después de tantos triunfos.

Su agenda es bastante ocupada. Comienza a las cinco de la mañana, hora en que se levanta para ir a sus entrenamientos en una de las ciudades más altas del mundo, La Paz, donde la temperatura en invierno no sobrepasa los tres grados centígrados. Después de sus dos horas de entrenamiento, acude a la Universidad de San Andrés, donde estudia la carrera de Nutrición. En la tarde retoma su entrenamiento y a las 17:30 se traslada al Club Hípico Los Sargentos donde es entrenadora. Enseñar es otra de sus grandes pasiones y su proyecto personal de vida, ya que quiere abrir su escuela de natación para formar nuevos valores bolivianos.

Esta niña hiperactiva que a los cinco años aprendió a nadar, se convirtió en la mejor deportista del país en los últimos tiempos. Desde los 12 años empezó a regalarle a Bolivia medallas internacionales, una tras otra, entre las más importantes su oro en los Bolivarianos y tres de plata en los últimos Odesur, un evento auspiciado por Powerade que les valió 32 medallas a los deportistas bolivianos.

Para Karen, sus triunfos en los Odesur tuvieron un significado muy especial. “Subir al podio en tu casa es un sentimiento de satisfacción. Trabajamos duro los deportistas día a día y muchas veces nuestros esfuerzos no se ven en resultados. Este triunfo me genera una satisfacción y la sensación de que valió la pena todo”, manifestó a Journey.

Gracias a su espíritu inquebrantable, ganó una beca del Comité Olímpico para estudiar dos años en España, un año en  Florida (Estados Unidos) y unos meses en Francia, donde pudo aprender y entrenar para practicar deporte de alto rendimiento. Hace dos años que volvió al país y no ha parado. “Un deportista se forma en muchos años, con mucha constancia y mi perseverancia de entrenar años de años es lo que me ha dado las últimas medallas en los Juegos Sudamericanos”, aclara, y destaca que el apoyo del Estado y de las empresas privadas, es fundamentales para subir el nivel de los deportistas.

A sus 26 años ya participó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y los de Río 2016. Ahora, su energía está enfocada en el Campeonato Mundial  de Natación en Piscina Corta que se celebrará en  Hangzhou (China) del 7 al 11 de diciembre. “Saber que tengo el campeonato dentro de poco me motiva a levantarme cada mañana a las cinco porque llevo el nombre del país afuera. Es una gran responsabilidad y no puedo fallar”, explicó esta exigente deportista para quien sus objetivos a corto, mediano y largo plazo son el motor de su vida.