A la hora de buscar estrategias de venta para mejorar su restaurante en Trinidad, Carla Aquim apuesta por los combos con una Coca-Cola como acompañamiento. Su historia de reactivación durante la pandemia es un ejemplo del impacto positivo del programa “Gerente Pyme. Mi Restaurante” y de los beneficios de ser cliente de Coca-Cola Bolivia en el Departamento de Beni, donde opera la embotelladora Nudelpa.

Un negocio familiar. Así define Carla Aquim Natuch al restaurante “La Casona”, ubicado en el centro de Trinidad, en el departamento del Beni. Desde hace doce años, ella, su madre y sus dos hermanas están al frente de una propuesta gastronómica que refleja un largo legado familiar de más de 25 años. Hoy, son un punto de referencia para los turistas que desean probar delicias locales.

Katia Natush es la matriarca de la familia y es la cabeza y alma del negocio. Ni bien se hizo cargo del restaurante implementó un salón de eventos en el primer piso, lo cual le dio un impulso al emprendimiento.  Nada ocurre sin su supervisión y es la que delega los roles específicos de cada una de sus hijas para el buen funcionamiento del negocio familiar. Por ejemplo, Carolina Aquim, la primogénita, es la encargada de la parte administrativa y legal, Patricia Aquim se encarga de la atención al cliente en los dos salones. Mientras que Carla Aquim, supervisa el control de calidad de los platos y la pastelería, además se encarga de la publicidad e imagen del restaurante. Su formación como comunicadora Social le facilita diseñar estrategias comerciales para posicionar su restaurante.

 “Empezamos de a poquito y con platos limitados, pero ahora tenemos un extenso menú de comida tradicional y comida rápida”, explica, y añade que ese proceso ha sido acompañado de un continuo aprendizaje. En ese camino, Carla reconoce que un apoyo ha sido fundamental: “Coca-Cola siempre acompañó nuestro crecimiento”.

Está claro que la pandemia significó un desafío para los pequeños negocios, como restaurantes y tiendas de barrio. Y Carla y su familia hicieron todo lo posible para seguir adelante. Ante ese panorama, las herramientas que aprendieron en el programa “Gerente Pyme. Mi Restaurante”, en 2019, que la Fundación Coca-Cola llevó adelante en Beni y Pando junto a la embotelladora Nudelpa, les sirvió como impulso para reactivarse.

“El curso nos sirvió para organizarnos mejor tanto interna como externamente. Capacitamos al personal y conocimos mejor a nuestro público y sus necesidades”, señala, y añade que lo más importante fue poder mostrarle al equipo “en dónde estaban y hacia dónde debían dirigirse como empresa”.

Los programas “Gerente Pyme. Mi Negocio” y “Gerente Pyme. Mi Restaurante” capacitaron de forma gratuita a  más de 4.000 mujeres, en el marco del compromiso global de la Compañía Coca-Cola denominado 5by20. A lo largo de los cursos, capacitaciones y mentorías, los emprendedores pudieron formarse en áreas como marketing, contabilidad y bioseguridad. Esa formación ayudó a negocios como el de Carla a seguir adelante durante la pandemia. “Nos ayudó a prepararnos para situaciones como las que estamos viviendo. Sin esta base tal vez no hubiésemos logrado sobrevivir. El curso nos dio una idea y una estructura que no teníamos como negocio”, explica.

Reinventarse para salir adelante

Y es justamente buscando alternativas para reactivar la economía de su negocio que Carla encontró en los combos una estrategia de ventas creativa y exitosa. “Los combos que nosotros ofrecemos incluyen la comida, una Coca-Cola, ya sea en lata o personal, y un postre, porque también hemos implementado el área de pastelería“, explica entusiasmada al otro lado del teléfono.

“Una Coca-Cola es el acompañamiento que no puede faltar porque la gente lo busca. Es un producto que sale todos los días y genera bastante rotación”, apunta, y agrega: “Si un negocio gastronómico quiere crecer debe tener Coca-Cola en su menú sí o sí”. 

En Trinidad, la embotelladora Nudelpa, que integra el Sistema Coca-Cola Bolivia, es la proveedora de los restaurantes y tiendas en la zona norte del país. El trabajo diario con clientes como Carla busca acompañarlos en sus necesidades, para fortalecer sus comercios y que puedan brindar mejores servicios.

El crecimiento gradual en sus ventas gracias a los combos le ha dado un nuevo impulso y ánimos a su familia, y poco a poco van quedando atrás los duros momentos de 2020 donde se vieron obligados a cerrar por unos meses por la emergencia sanitaria. Ahora, por ejemplo, el servicio de delivery llegó para quedarse como un gran aliado que les permite retomar el contacto con su clientela. “El delivery se quedó como parte del servicio que ofrecemos, trabajamos con varias empresas, pero también tenemos nuestro propio servicio”, dice Carla.

Con el impulso del nuevo comienzo, Carla y su familia avizoran un futuro con mejores posibilidades. Y saben que cuentan con el apoyo de Coca-Cola Bolivia.