Emprender y reinventarse. Dos acciones que siempre han ido de la mano y que, ante los desafíos, parece necesario que vayan más juntas que nunca. “La mujer emprendedora debe seguir aprendiendo y mejorando sus capacidades para emprender de manera más eficiente y creativa”, afirma la experta en emprendedurismo Allison Silva. Y es precisamente ese el reto al que se enfrentan las más de 17.000 dueñas de tiendas de barrio de Bolivia desde que empezó la pandemia.

Los pequeños comercios juegan un rol muy importante en sus comunidades: han permanecido de puertas abiertas para abastecer a los vecinos en estos tiempos difíciles. En ese marco, quienes dirigen las tiendas debieron readaptar varios aspectos de sus negocios para poder brindar una experiencia segura a sus clientes, además de cuidarse a sí mismos y a su personal.

Pero no alcanza con mejorar la bioseguridad. Allison, que además de ser ingeniera en Sistemas dirige la Fundación Emprender Futuro, considera que las pymes deben capacitarse en diferentes áreas en busca de reforzar a adquirir nuevas habilidades. Siendo así, entiende que los emprendedores se enfrentan principalmente a tres desafíos en este contexto de pandemia.

Por un lado, la gestión del tiempo, para crecer profesional y empresarialmente. Por otro lado, fortalecer y cultivar la capacidad de adaptación y reinvención, teniendo en cuenta las nuevas necesidades del mercado. Y en un tercer aspecto, está el reto de atreverse a ver más allá de lo conocido e interactuar con otras personas y redes para hacer que el emprendimiento crezca.

Para apoyar a las tiendas de barrio en la reactivación económica, Coca-Cola Bolivia presentó el plan “Juntos Salimos Adelante”, una iniciativa que busca ofrecer herramientas que propicien la recuperación del sector. En ese marco, los programas “Gerente Pyme. Mi Restaurante” y “Gerente Pyme. Mi Negocio” fueron relanzados de forma 100 % virtual y con un módulo especial sobre bioseguridad.

La importancia de las habilidades tecnológicas

La tecnología aplicada en la actividad de las tiendas ha demostrado no solo ser un instrumento fundamental sino también una gran oportunidad. El comercio electrónico, los catálogos virtuales o la digitalización de procesos administrativos son solo algunas de las posibilidades que se han vuelto necesidades en este nuevo contexto.

Allison entiende que llegó el momento de dar un paso más: hacer uso de la tecnología, pero ya no de una manera experimental sino como una verdadera herramienta de trabajo que permita acceder a más personas y afianzar los hábitos ya adquiridos por los consumidores durante la cuarentena, como son las compras online y el delivery.

“Es importante que se brinden opciones pagos a través medios electrónicos, además de ofertar o anunciar los productos por medios digitales, que pueden ir desde WhatsApp hasta las redes sociales”, señala la experta, y agrega: “Lo importante es facilitarle la compra al cliente y mantener una conexión digital con ellos”.

Si todavía no se logró dar el salto digital, lo primero que debe hacerse es “perder el miedo a la tecnología”, señala Allison. Luego, según explica la experta, se debe aprender un uso eficiente del teléfono móvil y de sus las aplicaciones, una base que permitirá automatizar procesos y ofrecer nuevos servicios.

Pensar una estrategia de marketing digital para redes sociales y ofrecer la posibilidad de adquirir productos o servicios de forma online son ahora algunas de las básicas que deben tener en cuenta las tiendas de barrio.

A medida que el negocio avance en el mundo digital, las posibilidades irán creciendo. Y también los beneficios. “Ahora, más que nunca, se debe tener la capacidad de innovar, aprender, cambiar y hacer un mayor uso de la tecnología”, reflexiona Allison.