Para comprender los cambios en los hábitos de las personas que sobrevinieron con la crisis sanitaria, Coca-Cola Bolivia desarrolló el estudio de “Consumer Mood”, que midió el estado de ánimo de residentes en Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y El Alto. La revalorización del tiempo en familia y el regreso a las tiendas de barrio son algunos de los aspectos destacados que reveló el estudio.

La pandemia trajo cambios que alteraron los comportamientos, las rutinas y los hábitos tanto en la vida familiar como en la laboral, incluso a la hora de hacer las compras. Y entender esta nueva realidad es clave para comprender las necesidades de las personas. 

Ante ese desafío, Coca-Cola Bolivia emprendió la investigación “Consumer Mood”, que midió parámetros de comportamiento en diferentes momentos de la pandemia: en mayo y en agosto.

La nueva vida familiar

Es evidente que la vida del hogar se vio afectada. Pero incluso estos tiempos desafiantes tienen un aspecto rescatable: los lazos familiares se fortalecieron y creció la preocupación por la calidad de los alimentos que se consumen, además de su adecuada higiene. 

“Existe una revalorización de lo sencillo, de lo simple, vivíamos un poco agitados y apurados. Pero este cambio de ritmo y de escenario nos hizo volver a ver que era divertido cocinar con los chicos, ver tele, hacer juegos, valorar las pequeñas cosas. Hay un resurgimiento de lo comunitario”, explica Carolina Porcari de la agencia Morguier, que desarrolló su estudio en mayo.

En este contexto, la Compañía Coca-Cola lanzó “Juntos se siente mejor”, su primera campaña global de marketing desde la irrupción del coronavirus y que busca transmitir un mensaje esperanzador, mostrando lo valorable de las nuevas rutinas familiares adquiridas. 

La vuelta a las tiendas de barrio

Por otro lado, el estudio revela que el 70% de los encuestados buscó formas más eficaces de hacer las compras, por ejemplo a través de plataformas digitales como micoca-cola.bo, para ganar en rapidez y austeridad. 

“El shopper tiene una actitud más austera, menos impulsiva. El consumidor está preocupado por su economía. La compra por impulso bajó muchísimo, existe una reorganización de la compra”, explica Fabricio Romano, encargado de la investigación que desarrolló la agencia Desatanudos en agosto.

Ante las nuevas rutinas de compra, las tiendas de barrio pasaron a ser el principal punto de abastecimiento. Entre mayo y agosto el consumo en los pequeños comercios creció de 69% a 76 por ciento.

Las personas optaron por preferir las tiendas de barrio para hacer sus compras desde que empezó la pandemia.

Pese a los cambios abruptos, los bolivianos no pierden su optimismo y valoran varios de los hábitos que llegaron para quedarse. De hecho, el 67% se siente a gusto con las nuevas rutinas adquiridas.