Declarada en 2017 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la feria de la Alasita acompaña la tradición de los bolivianos de comprar sus “sueños” con el anhelo de hacerlos realidad y pedir así al “Ekeko”, dios andino de la abundancia, prosperidad todo el año.

Cada 24 de enero, los bolivianos compran y bendicen sus ilusiones,  representadas en curiosas miniaturas. Desde los deseos de tener un automóvil, una casa, hasta adquirir una tienda de barrio llena de productos.

En la feria de las Alasitas se pueden encontrar, por ejemplo, pequeños camiones de Coca-Cola, miniaturas de refrigeradores de tienda de barrio, o una botella contour del tamaño de una mano.

La artesana Antonia con las latas de Coca-Cola, Fanta y Sprite en miniatura que vende en la feria de las Alasitas.

Un pequeño mundo Coca-Cola en Alasitas

“Los que tienen una tienda compran las cajas de Coca-Cola porque creen que al tenerlas esto les traerá prosperidad”, comenta el artesano Jhonatan de la Cruz, que desde hace años trabaja junto a su familia en la feria, donde vende las clásicas cajas rojas que utiliza la Compañía para distribuir sus bebidas a las tiendas, solo que del tamaño de una mano.

Según cuenta Jhonatan, las personas se acercan a su puesto con mucha fe en duplicar sus ventas o adquirir más productos para que sus tiendas crezcan y se diversifiquen. Con esa idea, algunas personas también se llevan pequeñas botellas de Coca-Cola, entre otros objetos.

El artesano Jhonatan de la Cruz en su puesto de venta en las Alasitas con una de las cajas clásicas de Coca-Cola en miniatura.

En la feria también se encuentran puestos donde venden pequeñas cajas que representan productos para que no falten en el hogar, entre ellos botellas de Fanta, Sprite y Coca-Cola, que según cuenta Antonia, otra artesana, son uno de los más requeridos.

“En la Alasitas vendemos sueños. Los que vienen a comprar muchas veces regresan porque su deseo se ha hecho realidad y eso me da alegría”, expresa Antonia.