La pensión “El Sitio” es uno de los 1.600 negocios beneficiados por el programa Semilla Capital. ¡Para crecer juntos!, que llevan adelante Coca-Cola Bolivia y otras seis empresas para apoyar la reactivación económica del sector gastronómico. Visitamos el negocio para conocer su historia y sus nuevos desafíos.

El trabajo en equipo que lleva adelante la familia de Limberg Herrera y Graciela Vargas es un claro ejemplo del compromiso familiar que existe detrás de las pensiones de comida: el negocio significa el sustento del hogar, y todos trabajan para sacarlo adelante. Incluso en tiempos desafiantes, como los de la pandemia.

"Durante la pandemia cerramos dos meses. Fue difícil y sobrevivimos con productos que teníamos para la pensión”, cuenta Limberg, y enseguida agrega: “Cuando dieron permiso para entregar comida, trabajamos a puertas cerradas para entregar solo el almuerzo a los vecinos. Pero ahora ya estamos retomando el ritmo de a poco, nuestros clientes han vuelto y ya volveremos a brindar el servicio de cena".

De a poco, las cosas se van adaptando a la nueva normalidad. Lo que no cambia es el ritual de cada día: la jornada comienza bien temprano en el local de la pensión “El Sitio”, ubicado sobre la Radial 26, al norte de la ciudad de Santa Cruz. Y el objetivo es claro: preparar el menú y dejar a punto el lugar para recibir a los clientes que llegarán sobre el mediodía. 

Con perfecta coordinación, cada uno sabe lo que tiene que hacer. Graciela se encarga de la cocina junto a Paola, la primogénita de la pareja, con el apoyo de un par de ayudantes externos entre semana. Los más pequeños ayudan a Limberg a acomodar el patio de su vivienda,  donde actualmente funciona la pensión. 

“Mi sueño siempre fue tener un negocio propio. Aquí también le dedico tiempo a mis hijos y estoy con mi familia”, cuenta Graciela, y señala que la pensión, que ya tiene ocho años, es el principal ingreso de la familia. De momento funciona en una casa alquilada, donde también viven, pero en el futuro sueñan con tener una cosa propia en la misma zona.

Limberg define al negocio igual que Graciela: lo siente como un hijo más, al que cuidan y dedican tiempo y cariño. Por eso, ante los desafíos de la pandemia, que obligó a cerrar a cientos de pensiones del país, han redoblado su esfuerzo para poder seguir abiertos en su barrio: tomaron todas las medidas de bioseguridad, para cuidarse y cuidar a sus clientes.

Limberg considera a su pensión como un hijo más y la cuida como tal.

Para apoyar a pensiones como la de Gabriela y Limberg, Coca-Cola Bolivia lidera el programa Semilla Capital. ¡Para crecer juntos!, por el que, junto a otras seis empresas, busca aportar a la reactivación económica de los locales gastronómicos. La iniciativa llegará a 1.600 negocios de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz con la entrega de mercadería, insumos para el local, elementos de bioseguridad y capacitaciones.

En este marco, Embol, una de las embotelladoras de Coca-Cola en Bolivia, apoyó a “El Sitio” con la entrega de sillas, mesas, manteles y delantales, además de la refacción de la fachada con una nueva capa de pintura. 

“Fueron meses duros pero ya abrimos nuestras puertas y con esta ayuda vamos a salir adelante”, afirma Limberg, que sueña con transformar la pensión en un restaurante con una variada oferta gastronómica.

El negocio familiar de Graciela y Limberg reabrió sus puertas tomando todas las medidas de bioseguridad.

Graciela también celebra la reactivación de su pensión, y se emociona al hablar sobre el legado que pretende dejarle a sus hijos.  “Les inculco que esto es de ellos. Ellos ya saben guiar un negocio,  ya saben hacer las compras, los pedidos. Quiero dejarles un negocio estable y que ellos aprendan a cuidarlo”.