Las tiendas de barrio, entre otras pymes, se vieron ante el desafío de reinventarse para poder seguir funcionando durante la pandemia. Journey conversó con dos especialistas en el área sobre las fortalezas del sector de cara a la reactivación económica

Las tiendas de barrio de Bolivia buscan seguir con sus puertas abiertas, pese a la pandemia que lleva a la población a quedarse en sus casas. El compromiso de sus dueños con la comunidad sigue intacto, incluso ante la crisis que atraviesa el sector.

Las pymes representan el 79% de la base de la economía boliviana y generan alrededor del 40% de los empleos nacionales, según datos de la Confederación de la Micro y Pequeña Empresa. Con la crisis sanitaria, las pequeñas y medianas empresas se enfrentaron a un gran desafío: reinventarse para salir adelante.

“Confío en el trabajador boliviano, tenemos capacidad de producir y generar nuestro propio empleo ya que el 80% de la mano de obra la generamos nosotros”, sostiene Javier Challapa, presidente de la Asociación de Productores Textiles de Santa Cruz. El dirigente reconoce que su sector fue uno de los más afectados con la crisis y que muchos de los asociados han cerrado sus unidades productivas o han cambiado de rubro.

En ese sentido, Juan Carlos Vargas, Secretario de Relaciones Exteriores de la Confederación de la Micro y Pequeña Empresa de Bolivia, remarca que el aporte de las pymes es determinante en la economía nacional, y señala que muchos emprendedores migraron al rubro de los alimentos, uno de los fortalecidos durante la pandemia. “Muchos de los asociados se han cambiado al rubro alimenticio. Algunos han abierto sus tiendas de barrio, otros comercializaron productos en mercados móviles. Hay que buscar oportunidades de negocio”, señala.

Según el Instituto Nacional de Estadística y datos del Ministerio de Desarrollo Productivo, existen 275.000 microempresarios, que generan alrededor de 2 millones de empleos. Y en ese marco, la participación de la mujer representa el 40 por ciento.

Entre esas pymes se encuentran las más 70.000 tiendas de barrio que forman parte de la cadena de valor de Coca-Cola, y que en un 80% son regentadas por mujeres.

Los desafíos de reinventarse

Uno de los desafíos que plantea Javier tiene que ver con potenciar el mercado interno e incentivar la marca boliviana en el mercado local. Para ello, señala que se debe apostar por la coordinación con los tres niveles de gobierno: municipal, departamental y nacional.

Para Juan Carlos, en tanto, el desafío más grande está en cómo llegar al consumidor, no solo por los canales tradicionales, sino también a través de Internet. “En esta cuarentena nos hemos capacitado en ventas online, comercio electrónico y aplicaciones de entrega a domicilio”, sostiene el dirigente, y no demora en agregar que considera que ese es el camino en el que todos deberían avanzar.

Otros de los puntos claves para ser la aplicación de medidas de bioseguridad, tanto en los restaurantes como en las tiendas de barrio. En ese marco, desde la Fundación Coca-Cola se han promovido diferentes instancias de capacitación virtual para apoyar a los emprendedores en áreas como seguridad y comercio digital. A través de los programas Gerente Pyme. Mi Restaurante y Gerente Pyme. Mi Negocio ya se han capacitado más de 4.000 pymes desde 2016.