No llegaban a diez cuando se reunireron por primera vez para aunar esfuerzos. Mujeres diferentes, con intereses distintos y provenientes de diversos ámbitos, pero con un mismo objetivo: mejorar la situación de las mujeres emprendedoras de Bolivia y brindarles herramientas para crecer. Así nació, en 2015,  la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (Camebol), una organización sin fines de lucro que agrupa a mujeres con una actividad económica productiva, tanto emprendedoras como empresarias establecidas.

Hoy, con más de 500 empresarias afiliadas en todo el país, la Camebol  busca empoderar y capacitar a mujeres para consolidar sus negocios. “Es una oportunidad de crecer juntas y alimentarnos de nuestros talentos y fortalezas. Con las herramientas adecuadas desarrollaremos todas nuestras capacidades”, añade Claudia Rivero Egüez, Secretaria General de la organización.

El 35% de las empresas del país se encuentran establecidas en Santa Cruz, cifra que se incrementa año a año, según datos de la Fundación Empresa. El 79% son microempresas o emprendimientos unipersonales, y de estos el 45% están liderados por mujeres. La Camebol segmentó la actividad de las empresarias en 18 rubros, que abarcan desde comercios vinculados a la moda y belleza, hasta startups tecnológicas.

“Antes los trabajos eran la belleza, la moda. Ahora la mujer pone una maestranza, se atreve con una fábrica de vidrios porque es el rol que le toca vivir ya sea por iniciativa, porque hereda el taller, la fábrica o el negocio familiar. No se lo pasa al esposo, asume el reto con valentía y sabiduría, porque para eso se está preparando”, asegura la representante de la organización.

Incubadoras de empresarias

Las empresarias reunidas en la Camebol tienen claro que capacitarse es el camino para lograr el éxito en sus negocios. Por eso, una de sus principales actividades es asesorar a través de mentorías.

Las actividades se dividen según el perfil de las mujeres: emprendedoras, empresarias y profesionales. Las emprendedoras asisten a un programa llamado “Un paso a la vez”, donde reciben capacitaciones permanentes para convertirse en auténticas empresarias. El objetivo es que el emprendimiento sea sustentable y para ello se necesitan al menos cinco años. “En esta etapa hacemos que se enamoren de su proyecto, que crean en sí mismas. Es nuestro primer paso para empoderarlas, la confianza”, explica Claudia.

El programa para las empresarias ya consolidadas se centra en un servicio de coaching empresarial, mientras que las profesionales asisten a talleres de actualización dependiendo sus necesidades y solicitudes; por ejemplo en redes sociales, marketing digital y emprendedurismo. “Nuestro objetivo es empoderar a las mujeres desde su capacidad y conocimiento y para ello les damos las herramientas a través de los talleres y contactos. Queremos enseñarles a romper barreras y asumir nuevos retos con confianza. El reto más grande de una mujer es superarse a sí misma cada día”, añade con seguridad.