La Fundación Coca-Cola de Bolivia y el Fondo de Naciones Unidas renovaron su alianza para capacitar a emprendedores turísticos comunitarios que, como Primitivo, nos invitan a conocer un legado cultural prehispánico y apto para valientes.

La ruta del Takesi significa todo un desafío para el turista. Este camino arqueológico de la época de los Incas, ubicado en la provincia Sud Yungas, del departamento de La Paz, representa una aventura para los valientes que deciden transitarla y conocer los misterios que bajan desde el altiplano hasta el trópico paceño a 4.570 metros sobre el nivel del mar. El trayecto es largo y debe contar con compañía experimentada, como la de Primitivo Quispe, un emprendedor turístico de la comunidad de Cacapi, por donde pasa este camino.

Esta ruta forma parte de la gran ruta del Qhapaq Ñan, un patrimonio tangible de la humanidad, recorre seis países -Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile- y está atravesado por diversos caminos que comunicaban a las comunidades prehispánicas. Primitivo acompaña a los grupos de turistas como guía comunitario, desde La Paz hasta Yanacachi, desde donde los visitantes toman el transporte de regreso a la ciudad. Una travesía que puede extenderse hasta por tres días e incluir actividades agrícolas, caminatas, fogatas y campamentos, además de un viaje incomparable por la historia.

"Me fascina ser guía, conversar con los turistas, ayudarles a armar el campamento. Pero lo más bonito de este trabajo es que podemos disfrutar de unas vistas espectaculares. El paisaje desde la cordillera es único. Desde mi patio, a veces estamos por encima de las nubes cada amanecer. Por eso no emigré a la ciudad, no tuve el valor de dejar este mágico lugar. El turismo no beneficia a sólo una persona, sino a todos los que están en la ruta", señala emocionado este emprendedor que a sus 53 años no se hace ningún problema de hacer el recorrido al menos dos veces por semana.

Grupo de turistas recorre La ruta del Takesi.

El emprendimiento turístico de Primitivo cobró fuerza con la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en coordinación con la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), que desde 2018, han buscado crear alternativas económicas sostenibles en comunidades rurales de Bolivia, Ecuador y Perú, a través de la promoción de la oferta turística comunitaria tomando como base al camino del Qhapaq Ñan, que es un recurso patrimonial compartido. En Bolivia, actualmente, tres son las rutas consolidadas que articulan a 10 municipios, 3 poblaciones urbanas y 17 comunidades del departamento de La Paz.

En ese sentido, por ejemplo, Maruja Hilari está al frente del proyecto en la Ruta 2, que articula a cinco municipios de la provincia Eliodoro Camacho, del departamento de La Paz, colindante con el Lago Titicaca. Desde su comunidad Santiago de Okola y desde hace 10 años, Maruja y su familia ofrecen hospedaje y comida a los turistas que pasan por allí para visitar las pinturas rupestres y los senderos que van desde la Isla Tortuga hasta la Montaña Cabeza de Dragón, pasando por otros atractivos. Además del recorrido guiado, las familias de la zona también brindan talleres de pesca, venden textiles, escalada en roca y comparten actividades agrícolas.

Un compromiso compartido

“Nuestro compromiso es apoyar la reactivación de las microempresas. Ayudar a promover el turismo interno y brindar seguridad a las personas que cuidan sus negocios”, señala Gricel Ávila, Coordinadora del área de Desarrollo Inclusivo del PNUD.

El trabajo en equipo entre Naciones Unidas y las comunidades locales ha demostrado ser un camino beneficioso para todos. Y en el marco de la pandemia, la Fundación Coca-Cola de Bolivia decidió dar un nuevo impulso a su alianza con el PNUD, sumándose al trabajo con emprendedores turísticos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Aunque la crisis sanitaria ha limitado la movilidad de los turistas, los pequeños emprendedores del turismo no se han quedado de brazos cruzados y han aprovechado para mejorar su infraestructura y capacitarse.

Siguiendo las valiosas instancias de capacitación promovidas por el PNUD en temas como gastronomía, manejo hotelero y medio ambiente, Fundación Coca-Cola de Bolivia ofreció un taller sobre bioseguridad que funcionó como el puntapié inicial de un ciclo de talleres que buscará darles el espaldarazo que están necesitando estas comunidades para consolidar sus emprendimientos. En el mes de febrero, 200 emprendedores formarán parte de una edición especial del programa Gerente Pyme, que a través de los cursos Gerente Pyme Mi Restaurante y Gerente Pyme Mi Negocio ha llegado a más de 4.000 mujeres de toda Bolivia.

El curso será 100% virtual, con una duración de 45 días y abarcará temas como gerencia, marketing y finanzas. Además, los becados recibirán dos certificados, tendrán acceso a una red de 30.000 contactos,  participarán de un simulador financiero y obtendrán herramientas concretas para la mejora de sus negocios.

Con estas actividades, Coca-Cola Bolivia suma una iniciativa más a la plataforma regional de apoyo Juntos Salimos Adelante, a través de la cual la Compañía apoya a la reactivación económica a varios sectores como pymes, tiendas, locales gastronómicos, recicladores, personal de salud, entre otros.