A sus 86 años, Carmen Rodríguez entra y sale de la cocina a un ritmo admirable. La actividad comienza muy temprano, sobre las cinco de la mañana, cuando los empleados de salteñería “Santa Cruz” dan inicio a la preparación de la masa y el relleno para las salteñas. Carmen, propietaria del local, prueba  la sazón de cada relleno: desde hace 35 años está al frente de una de las salteñerías más tradicionales y emblemáticas de Santa Cruz, y siempre ha demostrado estar en cada detalle. Hoy, su rol en la cocina es igual de importante que siempre: asegurarse de que la receta de las salteñas no cambie.

“El secreto de mi salteña es que las preparo con cariño para que llegue al cliente un producto rico y sabroso, hay que ponerle cariño, mucho amor”, dice Carmen, y se apresura a agregar con orgullo: “Mis salteñas son pedidas desde Europa, México y Estados Unidos”.

La salteña es una empanada rellena con jigote y caldo, declarada patrimonio intangible por el Municipio de Potosí en 2012. Un recetario de 1776, el más antiguo en el país, prueba que la salteña era elaborada en Potosí desde la época colonial. Su presencia a nivel nacional consolida que es uno de los platos favoritos de muchos, especialmente por su característico jugo interior.

Carmen tomó la decisión de emprender a sus cincuenta años, después de haber superado una enfermedad. En esa búsqueda por tener un negocio propio, puso su salteñería en la calle René Moreno, en el centro de la ciudad, sin siquiera saber prepararlas. Pero sus ganas de aprender la llevaron a confeccionar su propia receta.

“Una amiga me dijo que haga salteñas para vender, otra me indicó cómo se hace la masa y otra me dictó la receta del jigote por teléfono. Empecé de a poquito con cuatro pollos y llegué a tener hasta cinco salteñeros”, recuerda con nostalgia, y añade que los primeros tiempos siempre son difíciles, pero el secreto está en perseverar.

Y ha sido la perseverancia la que la ha impulsado a enfrentar los desafíos que trajo la pandemia de Covid 19. Entre las primeras medidas que tomó,  potenció el servicio de delivery para poder seguir llegando a los clientes. E instó a hacer lo mismo a las tres sucursales que sus sobrinos lideran con su marca en otros puntos de la ciudad.  

“Con la pandemia nos ha cambiado toda la vida. Me achiqué, pero gracias a Dios seguimos. Las salteñas me han dado grandes satisfacciones como realizar viajes por el mundo y ayudar a personas que lo necesitan”, señala Carmen, quien es miembro  activa de un grupo de damas voluntarias desde hace más de 40 años.

Al igual que ella, un centenar de salteñerías de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra han enfrentado los desafío de la pandemia. Para apoyarlas, Coca-Cola Bolivia volvió a sumarse a las celebraciones por el Día de la Salteña, que se celebra cada 10 de noviembre. 

Este año, y en el marco de la plataforma regional Juntos Salimos Adelante, por la que la Compañía apoya la reactivación económica de los pequeños negocios de barrio, Coca-Cola Bolivia ofrece promociones especiales desde el 2 al 22 de noviembre, como que los combos de salteñas vayan acompañados por Coca-Cola.

“Mi mayor riqueza son los viajes que hice, la satisfacción de servir y ayudar a otros, esa es mi fortuna. La salteña le ha traído realización personal y felicidad a mi vida”, añade Carmen. Y espera que las ventas en noviembre, por el Día de la Salteña sean tan buenas como en años anteriores.