Un nuevo comienzo. Restaurantes y comensales dieron sus primeros pasos juntos tras los días de distanciamiento. Las puertas de los locales gastronómicos volvieron a abrirse en agosto, y los primeros clientes comenzaron a llegar tanto cautelosos como curiosos. Todo se ve y se siente diferente. Pero algo sigue intacto: el deseo de disfrutar de una comida deliciosa y las ganas de hacerlo posible.

Mientras permanecieron con sus salones cerrados al público, la mayoría de los restaurantes bolivianos optó por reforzar sus medidas de bioseguridad y trabajar en base al servicio de delivery. En ese tiempo, además, aprovecharon para reinventarse, capacitarse y formar alianzas estratégicas que les permitan afrontar con éxito los nuevos desafíos que trajo la pandemia. En esa línea, Coca-Cola Bolivia lanzó “Juntos Salimos Adelante”, un programa de apoyo al sector gastronómico y comercial que busca dar herramientas que faciliten la reactivación económica.

Entre esas herramientas, se encuentra el relanzamiento en formato 100% online del programa de capacitación “Gerente Pyme. Mi Restaurante”, que ofreció además un módulo especial de bioseguridad. En el mismo sentido, Coca-Cola Bolivia promovió la realización del Día y la Semana del Delivery, para incentivar el uso de ese servicio en diferentes centros urbanos.

Tatiana Chambi es una de las 500 beneficiadas por las becas del programa “Gerente Pyme. Mi Restaurante”. Lleva varios años en el sector gastronómico, pero hace unos meses se animó a dar un paso más y decidió unirse a una franquicia poniendo su propio emprendimiento.

“Con el curso espero aprender la mejor forma de administrar mi emprendimiento y cómo capacitar continuamente a mi personal en temas de atención al cliente y bioseguridad alimenticia. Quiero ser una de las mejores empresas gastronómicas y un ejemplo para otros restaurantes”, explica Tatiana a Journey.

Las puertas de su restaurante todavía no abrieron, pero mientras se prepara para hacerlo continúa trabajando con delivery. Entre otras medidas, Tatiana está reacondicionando el local para contar con una galería externa que le permita ofrecer un lugar seguro a los comensales. “Ya incorporamos las medidas de bioseguridad que aprendí en el primer módulo del curso. La prioridad es asegurar la salud del personal y de los clientes”, agrega.

Recuperar la confianza de los clientes, la principal estrategia

Todos los restaurantes trabajan para que los clientes se sientan confiados de volver. Para ello, los cambios en la interna de la cocina y en el salón son esenciales. En el restaurante “La Casa del Camba”, por ejemplo, las modificaciones están a la vista: mesas distantes, vajilla plastificada y un personal que siempre lleva barbijos, lentes y guantes, además de mantener el distanciamiento social.

En tanto, en el restaurante “La Gaira” se aprovechó la terraza y la galería para habilitar diez mesas, que es la mitad de la capacidad habitual. “Cumplimos todos los protocolos y buscamos que los clientes lo vean para poder ganar su confianza”, explica Álvaro Mesa, gerente propietario del local.

“La reapertura es ver la luz al final del camino”. Así lo grafica el Presidente de la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, Fernando Medina. “Tenemos mucha esperanza y creemos que este es el inicio de un largo proceso de recuperación”, agregó.