Existen varias instituciones y empresas en Bolivia enfocadas en generar espacios donde las mujeres emprendedoras y profesionales pueden acudir en busca de apoyo y capacitaciones. Una de ellas es el Instituto de la Mujer Empresaria (IME), nacido en el seno de la Universidad Franz Tamayo, que brinda soporte a las emprendedoras involucradas en proyectos tecnológicos. La innovación es su premisa para acompañar el desarrollo empresarial de las mujeres.

Aplicaciones fotográficas, periodísticas, moda, venta de tickets de buses, entre otros, son los proyectos que surgieron del grupo permanente de 35 mujeres -entre emprendedoras y profesionales- que cuentan con una membresía del IME. Pero su proyección es mucho mayor: en su primer año de vida, el Instituto ya alcanzó a más de mil mujeres de Santa Cruz, quienes asistieron a los diferentes cursos, talleres, charlas, cafés gratuitos que oferta la organización. Desde su fundación, en noviembre de 2017, el IME ha logrado incubar nueve de esos emprendimientos innovadores, que ahora se encuentran en la etapa de consolidación y de búsqueda de inversores.

Annelisse Arrázola, Directora Asociada del IME, considera que para lograr el desarrollo de las capacidades emprendedoras y empresariales de las mujeres se deben generar alianzas con todas las instancias públicas y privadas que trabajan en este tema. “Somos aliados a todas las instituciones que promueven el empredurismo porque el ecosistema tiene que estar fortalecido. Coordinamos con las comunidades  de Woman Tech Maker, Red Mujer y tenemos programadas reuniones con otras instituciones para alcanzar este objetivo. Una conexión de sinergia es importante, además es más fácil para lograr resultados”, aclara convencida.

Uno de los pilares que el IME quiere fortalecer es la participación de las mujeres en el mundo tecnológico desde la formación académica, incluso desde las escuelas. “El espacio de la mujer en tecnología es reducido, la idea es potenciarlas desde la base, familiarizarlas con las herramientas desde una etapa inicial y orientarlas en la elección de una carrera”, explica la Directora.

Entrenamientos que potencian a cada emprendimiento

Uno de los grandes desafíos a los que se ha enfrentado el IME es la falta de la cultura del emprendimiento digital, especialmente a la hora de buscar inversores que confíen y arriesguen en modelos de negocio digitales.

La primera área es la Formación, donde aplican nuevas metodologías de innovación tecnológica. Para ello desde el IME trabajan con aliados y redes universitarias, embajadas y organismos que otorgan becas a las emprendedoras.

La segunda arista de su entrenamiento es el networking, donde han consolidado una comunidad de mujeres con diferentes actividades enfocadas a la tecnología y el análisis de casos exitosos y fallidos en esta área.

La tercera área es el coaching con expertos nacionales e internacionales. En el IME cuentan con 10 mentores especializados que atienden personalmente a las emprendedoras.