Como si se tratase de un niño que acaba de recibir su regalo soñado, Michael Olguin abre una pequeña caja de cartón con un encargo especial: adornos navideños de colección. Y no se trata de cualquier adorno, menos para Michael: es una serie de coleccionables de Navidad que la Compañía Coca-Cola sacó en Argentina en 2001 y 2003.

“Para mí, coleccionar es desestresarme, es un gusto que me puedo dar, un motivo para compartir en familia y con amigos porque todos ayudan, hasta  mi hermana desde España me manda artículos”, cuenta Michael.

De vuelta en el paquete que acaba de llegar, Michael no puede creer lo que ve y admira cada detalle de los pequeños adornos: un Papá Noel y su casa, una bota, un muñeco de nieve, un árbol diminuto y varios osos polares, todos con su cinta dorada, listos para formar parte del árbol navideño. 

Aunque a Michael le gusta mantener sus colecciones en sus respectivas cajas de origen y acomodadas en una repisa, esta vez se decidió a poner parte de sus artículos en el árbol de su casa ubicada al este de la ciudad de Santa Cruz.

“Estoy sumando a mi colección más adornos navideños, los he encargado desde Oruro y recién me llegaron”, cuenta el joven coleccionista, y agrega que para él la Navidad “es muy especial”: “Arreglamos toda la casa con luces, mis adornos y los juguetes de la colección”.

La pasión Michael por Coca-Cola va más allá de sus colecciones. Y se remonta a cuando era pequeño y soñaba con trabajar en la Compañía: una meta que alcanzó en 2014, cuando terminaba su último año de Ingeniería Comercial en la universidad. Desde entonces ha ido creciendo en la empresa hasta ocupar su actual cargo de Promotor de Steels.

Por eso, sus ojos se llenan de orgullo cuando muestra a Journey su colección de artículos de Coca-Cola, que reúne cerca de 500 piezas. Latas, botellas, adornos, llaveros, camioncitos, pins, peluches, y hasta una repisa con las primeras ediciones de los refrescos en Bolivia. Cuenta que comenzó su aventura coleccionista en 2017 y confiesa que es la primera vez que la exhibe ante gente que no conoce.  

“Mi tesoro es la botella de los 15 años de Coca-Cola en Bolivia, que me la regaló un amigo. Es muy especial para mí. Y además es por esa botella que empecé a coleccionar”, explica.

Y en este año marcado por la pandemia, Michael se prepara para disfrutar de su colección de Navidad junto a su familia más íntima y cercana. “La Navidad significa estar juntos, estar en familia. Es un privilegio”, reflexiona  Michael en sintonía con la campaña que la Compañía lanzó para esta Navidad, bajo la consigna de que “El mejor regalo eres tú”.

“Desde niño crecí con esta alegría de esperar la Navidad, a ese Papá Noel alegre que recorre los pueblos en su camión”, concluye Michael mientras carga en brazos a su pequeña hija de dos años.

 La colección de Michael incluye cerca de 500 artículos de Coca-Cola Bolivia

Un mismo sentimiento compartido

La red de coleccionistas de Bolivia es relativamente nueva, pero ya cuentan con un grupo muy dinámico en Facebook que les permite estar en contacto e intercambiar objetos.

Rolando Challgua se encuentra en la ciudad de Oruro y es uno de los miembros más activos del grupo. Para él, coleccionar los artículos de Coca-Cola significa unión familiar e imborrables recuerdos para sus pequeños hijos. Es que Rolando creció con la adrenalina que le provocaba buscar las figuritas de álbumes o completar una colección, e intenta dejarla ese legado a sus hijos.

Con la llegada de la Navidad, los coleccionistas de artículos de Coca-Cola Bolivia sacan a relucir sus preciados tesoros navideños.

“Siempre que veo mi colección me transporto al pasado, a los recuerdos felices de mi infancia. Todo empezó como diversión en 1994 con los cabezones de la selección de fútbol. Y en 2012 pillé una caja con mis cosas que mi mamá me las había guardado y retomé mi pasión de coleccionar y desde entonces no he parado”, relata emocionado al otro lado del teléfono este arquitecto, quien además colecciona monedas y billetes, y cuya colección de productos de Coca-Cola asciende a más de 1.500 piezas. 

Desde el sur de Bolivia, en tanto,  en la ciudad fronteriza de Yacuiba, Limberg Guzmán dice compartir esa misma emoción por su colección de  Coca-Cola Bolivia, que cuenta con más de 700 piezas. Su pasión empezó hace 15 años y desde hace seis que se ha vuelto más que un hobby, al punto que, por ser maestro albañil de profesión, está construyendo un cuarto aparte para poder tener allí su colección. 

La colección de Limberg se concentra solo en las promociones bolivianas, y ya tiene más de 700 piezas.

“Coleccionar es sano. Y quiero que mis hijos continúen con este legado”, reflexiona Limberg en conversación telefónica con Journey.

Michael, Rolando y Limberg comparten una pasión que trasciende épocas y fronteras, y que los encuentra a cada uno en su casa, observando con admiración y orgullo sus colecciones. Y por eso la Navidad cobra todavía más sentido para ellos: porque es esa época en la que nadie quiere perderse de ver los posavasos, los cubiertos, los platos y la decoración del árbol de Navidad, todo con el sello de Coca-Cola

“Navidad debe ser especial. Y tenemos que compartir lo más valioso que tenemos”, concluye Limberg.