A sus 86 años, Pedro Riofrio cosecha una larga trayectoria como artista. Ahora, y como cada diciembre, vuelve a ponerse el traje rojo para interpretar al personaje que le da más satisfacciones: Papá Noel.

“Papá Noel es ese personaje que nunca vamos a olvidar. Lo llevamos desde niños en el corazón y cada año revive aunque ya seamos adultos. Es un personaje divino y noble”, reflexiona Pedro Riofrio, mejor conocido como Pepito, el nombre que le dio su trabajo artístico como payaso.

Pedro llegó hace 56 años a Santa Cruz junto a una compañía de circo y nunca más quiso irse. Para ese entonces ya era un gran acróbata de la bicicleta y un reconocido payaso que había trabajado en México, Argentina, Brasil, Colombia y también en su Ecuador natal. “He trabajado en televisión varios años. En México trabajé con el elenco del Chavo del Ocho”, cuenta y no oculta las lágrimas de emoción que surgen en él al recordar aquellos años.

Su experiencia y capacidad actoral lo llevaron a interpretar una gran variedad de personajes. Pero la mayoría del tiempo era Pepito, un payaso que animaba fiestas infantiles. Sin embargo, cuando llegaban las fiestas de fin de año, se ponía el traje rojo para transformarse en Papá Noel. Hoy, a sus 86 años, se siente más identificado que nunca con el personaje con el que dice compartir el mismo espíritu.

Pedro atesora una larga colección de recuerdos vinculados a sus diferentes personajes

“Papá Noel es sinónimo de Navidad, de una infancia feliz para cada uno de nosotros porque nunca nos olvidamos de él y porque nos hacía mucha ilusión mandar nuestra carta. ¿Cómo no voy a seguir regalando sonrisas a los niños?”, apunta, y agrega: “Cuando me ha tocado trabajar de Papá Noel, sentaba a los niños en mis piernas y me contaban con toda la inocencia del mundo qué querían de regalo. Eso es algo que nunca se olvida”.

Mientras termina de ultimar los detalles que acompañan al traje rojo, Pedro conversa con Journey en su hogar y no deja escapar ninguno de los momentos de su vida, a veces más emocionado, otras más risueño, pero siempre con la memoria fresca y lúcida, como si fuese un quinceañero. Sus anécdotas son tantas como sus canas y como buen orador las cuenta a detalle. Con mímica y con voz de narrador de películas, relata especialmente la vez en la que tuvo que subir por una escalera para entrar por una ventana vestido de Papá Noel, con el objetivo de darle una sorpresa a un grupo de niños que lo esperaban ansiosos: ese es su mejor recuerdo como Papá Noel, dice.

Si algo caracteriza a este artista es su alegría y entusiasmo

Este 2020, y como hace ya siete años, hará de Papá Noel en varios de los eventos de Embol, una de las embotelladoras de Coca-Cola en Bolivia. Y antes de salir a una de esas activaciones por las fiestas, se toma su tiempo para enviar un mensaje especial a todos los bolivianos: “Que no se pierda la magia de estar unidos estas fechas, de recordar que lo más importante es estar juntos, eso es lo más valioso”.

En esa línea fue pensada la campaña navideña de Coca-Cola, que un año marcado por la pandemia invita a revalorizar los vínculos y a tener presente que lo mejor que podemos dar es nuestro tiempo: por eso, recuerda que El mejor regalo eres tú.