Camilo García soñaba con ir a ver a sus ídolos del fútbol al mundial de Francia '98. Así que cuando vio que Coca-Cola organizaba un concurso para que dos niños bolivianos pudiesen participar como recogepelotas en los partidos, no lo pensó dos veces y siguió todos los pasos de la convocatoria. Finalmente, salió clasificado entre seis niños y logró pasar todas las pruebas.

De esta manera, a sus 14 años, Camilo pudo cumplir uno de sus mayores sueños: vivir de cerca un Mundial y conocer a los jugadores más famosos del mundo. En Francia, Coca-Cola le regaló una botella conmemorativa de edición limitada que, según recuerda, sólo entregaban a los niños y a los jugadores.

Al recibir esta botella tan especial, descubrió una nueva pasión y decidió comenzar su colección de botellas y latas de Coca-Cola.

“La botella que me regalaron en Francia fue la primera de mi colección. Me encanta descubrir nuevos diseños de botellas y latas de Coca-Cola”, expresó el coleccionista.

El fanático ha logrado reunir hasta el momento más de 400 botellas y latas.

De Fiji a China, pasando por Nueva Zelanda

Después de 20 años de esa vivencia que marcó su vida, Camilo ha logrado reunir hasta el momento más de 400 botellas y latas, que expone en su casa de Santa Cruz, en un mueble construido especialmente para su colección. El 60% de los objetos son botellas que le regalaron los amigos y familiares que conocen su pasión, y el resto lo fue adquiriendo personalmente.

En su colección hay botellas de Coca-Cola provenientes de lugares como las islas Fiyi,  Nueva Zelanda, China, Francia, Estados Unidos, Tailandia, Inglaterra, Alemania, Paraguay, Argentina e Italia, entre otros.

“Tengo un gran valor afectivo hacia mi colección”, confiesa Camilo, quien recuerda que volvió de su luna de miel con más de 40 botellas y latas de Coca-Cola en su equipaje.

La botella favorita de este fanático.

La colección crece

Aunque su botella favorita es la primera, también atesora con orgulloso la botella que Coca-Cola sacó en Bolivia en 1997 cuando se inauguró la cadena de comida rápida McDonald’s. Entre sus preferidas también se encuentran las botellas que diseñó el francés Jean-Paul Gaultier.

Camilo también intercambia objetos con un coleccionista de Argentina, y hace un par de semanas le envió las botellas conmemorativas por el aniversario de Santa Cruz. “Compro varias botellas y las guardo porque las puedo cambiar o regalar para incentivar a otras personas a que comiencen su colección”, recalcó.

Ahora Camilo tiene planeado visitar la tienda de Coca-Cola en Las Vegas y sumar 20 botellas que le faltan y que le llaman mucho la atención por sus colores, diseños y materiales.

De Francia '98 a hoy, una colección que no para de crecer al ritmo de un auténtico fan de Coca-Cola.

Si quieres conocer a más coleccionistas de Coca-Cola en Bolivia haz clic aquí.