Asumir un compromiso global con el cuidado del medio ambiente y desarrollar un modelo de negocio sustentable convirtió a Coca–Cola Bolivia en un referente en economía circular en el país. En el marco del Primer Foro de Economía Circular y Eficiencia Energética, la Compañía presentó sus principales logros y desafíos en el tema.

“La forma de diseñar, producir, comercializar y disponer bajo el concepto de economía circular llegó para quedarse”. Con esta contundente frase, Luis Lugones, Gerente Nacional de Asuntos Públicos de Embol, embotelladora de la Coca-Cola en Bolivia, destacó el concepto que marca el modelo de negocio de la Compañía en el mundo. A través de la iniciativa global Un Mundo sin residuos, la Compañía se comprometió a recolectar y reciclar el equivalente al 100% de sus empaques para el año 2030.

Luis fue uno de los oradores invitados a participar del Primer Foro de Economía Circular y Eficiencia Energética, organizado por la Cámara Nacional de Industria de Bolivia, donde expuso los principales logros de Coca-Cola en el tema. El Foro - que se realizó  el 3 y 4 de abril en la ciudad de La Paz - tuvo, además,  como  oradores  al especialista en gestión de residuos sólidos, el norteamericano Jonathan Thibeault y los bolivianos Manuel Laredo, CEO en Mamut, y Oliver Campero, doctor en Ingeniería Ambiental.

En los últimos años, Coca-Cola demostró su compromiso con el medio ambiente a través de programas locales y el viraje de una economía lineal a una circular, responsabilizándose del destino final de los empaques que pone en el mercado.

El foro fue el escenario propicio para explicar la estrategia global de la Compañía y su objetivo de impulsar los envases retornables. En el mercado boliviano hay 50 millones de botellas retornables en circulación. Actualmente, el 35% del total de los envases de Coca-Cola es retornable, y para 2019 la meta es llegar al 50%.

“Alcanzar objetivos medioambientales bajo los actuales parámetros requiere de visión, inversión en tecnología y una normativa que acompañe las mismas”, apunta el Gerente Nacional de Asuntos Públicos de Embol. A su vez, hace hincapié en la “evolución de las empresas que han pasado de trabajar de una economía lineal, donde el modelo se ha agotado, a pensar un modelo que reutilice, recicle y reduzca” los desechos.

Mientras tanto, las botellas no retornables también están siendo rediseñadas para causar el menor impacto posible en el medio ambiente. Se trata del programa “Botella a botella” (B2B), cuyos nuevos envases están hechos con un 30% de resina reciclada. Adicionalmente, la línea Ecoflex -además de estar elaborada con el 30% de resina reciclada- redujo el gramaje en otro 30 por ciento. Solo en la línea agua la Compañía redujo 73 toneladas de plástico en Bolivia. Hasta el 2020 se reducirá alrededor de 1.000 toneladas de plástico en el país.

Luis reconoce que las alianzas con otros actores de la comunidad son clave para lograr que los desechos plásticos tengan un destino final correcto. En Bolivia la Compañía suscribió acuerdos con gobiernos municipales como el de La Paz, donde se desarrolló con éxito el primer concurso de Ecolegios que logró recolectar 40 toneladas de residuos reciclables. “Se necesita de todos, no podemos hacerlo solos”, asegura.--

FRASE DESTACADA DE LUIS LUGONES

“La forma de diseñar, producir, comercializar y disponer bajo el concepto de economía circular llegó para quedarse”.