El modelo de economía circular de Empacar permite recuperar 1.000 toneladas de botellas plásticas al mes y convertirlas en nuevos envases.

Los desechos plásticos eran un auténtico dolor de cabeza en Bolivia hasta el año 2008. No había empresas interesadas en su reciclaje y los residuos iban a parar a los rellenos sanitarios. Ese año marcó un antes y después en la gestión de residuos del país: la ampliación de la planta Empacar permitió procesar las botellas de plástico descartadas y transformarlas en nuevos envases. Un año más tarde, Coca-Cola Bolivia le dio el visto bueno para producir envases hechos a partir de resina PET reciclada.

Pero ese antes y después no fue sólo para el cuidado del medio ambiente; el cambio impactó también en el trabajo de los recicladores, que hasta ese momento recolectaban papel y cartón. De la mano de Empacar, vieron una oportunidad en el recupero de plástico y comenzaron a recogerlo y venderlo a la planta. A su vez, la industria del plástico se abocó a la creación de nuevos productos creados a partir de resina reciclada, que tienen la misma calidad y seguridad que los elaborados con resina virgen.

Journey dialogó con Carlos Alejandro Limpias, Gerente General de Empacar, quien reflexionó sobre los cambios en el mercado y la sociedad que permitieron aumentar el reciclaje de este tipo de material. El porcentaje de resina reciclada en los envases creció en sintonía con la demanda de las empresas, que se orientan hacia un modo de producción cada vez más sustentable. Embol, una de las embotelladoras de Coca-Cola en Bolivia, ya comercializa empaques con 30 % de resina reciclada y espera llegar al 50% en el transcurso de 2020. Asimismo, Empacar desarrolló junto a Coca-Cola la botella Ecoflex -para las botellas de 600 ml de Vital-, realizada 100% de resina reciclada y menos gramaje de plástico en su elaboración, lo que la hace más liviana y fácil de reciclar.

“El máximo esplendor de la economía circular es llegar a un 100% de reciclado de PET. Nosotros lo hemos alcanzado y nuestro objetivo es que nuestros clientes también lo alcancen con nuestra ayuda”, apunta Carlos.

Actualmente la empresa exporta resina PET-PCR y preformas a Paraguay, Perú, Argentina, Europa y Estados Unidos. El objetivo de conseguir un sistema de economía circular en sus procesos hizo que Empacar sea una de las empresas más amigables con el medioambiente y que asuma el liderazgo de incorporar a otras industrias en este proceso: “Mientras más reciclemos, más cuidamos el medioambiente y reducimos la huella hídrica y de carbono. Es un proceso circular infinito porque todas las botellas PET pueden volver al ciclo. Somos los responsables e impulsores de que todas las industrias nacionales ofrezcan sus productos con resina reciclada, algunas hasta en un 100%”.

La empresa transforma plástico PET reciclado en botellas que vuelven al mercado. 

El nuevo modelo de sustentabilidad adoptado por muchas empresas de la región y del país impulsaron a Empacar a desarrollar un proyecto generación de energía limpia. La planta emplea energía generada a partir de gas natural y mejoró el uso del agua con la finalidad de convertirse en empresa verde.

"Todos nuestros productos, desde el diseño, están enmarcados dentro de la economía circular. Ya no diseñamos productos que no puedan tener otra vida. (...) Tenemos la tecnología para recuperar el 100% del plástico que se consume en Bolivia. Necesitamos el apoyo de la ciudadanía”, asegura Carlos. El compromiso de Empacar se traduce en el apoyo a programas de recolección en colegios en todo el país y a la iniciativa "Tapitas por los chicos". A su vez, este año prevé llevar adelante campañas de canje de botellas en el transporte público.