Cuando Vinita, de 20 años, se casó con Komal Singh Yadav, del pueblo de Parasai en Bundelkhand, India, ya sabía lo que su vida supondría de allí en más. Varias veces al día, Vinita, junto con otras mujeres de la aldea, debía caminar varios kilómetros balanceando ollas sobre sus cabezas para buscar agua del único pozo disponible en la zona. Una vez terminadas las tareas domésticas, las mujeres se dirigían a los campos donde pasaban el resto del día bajo el sol abrasador. La escasez de agua en la mayoría de los pozos abiertos significaba que las mujeres tenían que pasar de 10 a 15 días (40-50 horas) regando una sola hectárea de cultivo de trigo. Los Yadavs poseen 6 hectáreas de tierra. "Nuestro día comenzaba y terminaba siempre con la misma preocupación por el agua", recordó Vinita, que ahora tiene 28 años.

Pero esos días ya son cosa del pasado.

En la actualidad la aldea de Parasai es un oasis, con exuberantes campos verdes y huertos frutales, gracias a que la napa subterránea aumentó entre 2 y 4 metros. "Ahora hay agua en todos los pozos de la aldea. Todo lo que tenemos que hacer es caminar unos pocos metros hasta el pozo más cercano", explicó Komal Yadav, de 29 años. "Esto le dio a los agricultores como yo la oportunidad de cultivar la  tierra dos veces al año. Tengo cultivos de Kharif (estación de lluvias) como el gramo verde, el sésamo, maní y otros cultivos de Rabi (estación seca) como el trigo, la cebada, el centeno y la mostaza. Mi rendimiento de trigo se duplicó", dijo. Los Yadav tienen dos hijos, que son la primera generación de la familia que va a la escuela en Jhansi, un hecho que genera un inmenso orgullo a su padre.

Gran parte de esto fue posible gracias a la intervención en la cuenca hídrica que dejó en evidencia los beneficios que reporta la conservación del agua y la recogida de agua de lluvia. En 2013, la Fundación Coca-Cola India (CCIF), el Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT), junto con el CAFRI (Instituto Central de Investigación Agroforestal) y Haritika, una ONG local, se unieron para poner en marcha el proyecto integrado de cuencas hídricas en la región de Parasai-Sindh. Una iniciativa que cambió la vida de miles de personas.

Bundelkhand, la tierra elegida

Se seleccionaron tres aldeas en el distrito Jhansi de Bundelkhand: Parasai, Chhatpur y Bachhauni, que cubren casi 1.250 hectáreas. ¿Por qué Bundelkhand? "Porque la superficie de bosques se redujo mucho allí en los últimos años y las sequías se habían convertido en la norma. Los estudios realizados por la Junta Central de Aguas Subterráneas mostraron que la región de Parasai Sindh es una zona de recarga, lo que significaba que con la ayuda de diques de contención, estanques agrícolas y otras técnicas de conservación del agua, el nivel de las napas podía mejorar", explicó Avani Singh, responsable de Haritika, la ONG que se encargó de reclutar a los campesinos de la zona para este proyecto.

Bundelkhand sufre de un fuerte estrés hídrico que afectó el sustento de los habitantes de la región. "La principal ocupación de la gente es la agricultura. Sin embargo, la escasez de agua debido a la inadecuada captación de agua de lluvia se sintió en los cultivos, lo que dio lugar a una caída en los rendimientos ", explicó Rajiv Gupta, Director de Programas de la Fundación Coca-Cola India.

Intervenir en la preservación de las cuencas hídricas era clave. "Como parte del proyecto se construyó una serie de estructuras de captación de agua de lluvia tanto río arriba como río abajo con una capacidad de almacenamiento de 125.000 metros cúbicos ", aseguró el Dr. Kaushal Garg, científico del ICRISAT.  

Involucrar a los campesinos

Se formó un comité de cuenca de 10 miembros entre los que se encontraba el entonces sarpanch (responsable de la toma de decisiones en el autogobierno de las aldeas de la India) de la aldea Kalyan Singh. Se trabajó codo a codo con la comunidad para identificar los posibles lugares donde se podrían construir diques de contención y luego supervisar el trabajo en esos lugares estratégicos.

"Se enseñó además a los campesinos buenas prácticas de conservación del suelo y el agua, cómo aumentar la productividad, a diversificar e intensificar los cultivos y a luchar contra las plagas, entre otras actividades. De hecho, llevamos adelante programas participativos de mejora de cultivos en los que les pedimos que cultivaran la mitad de su campo con sus semillas utilizando técnicas tradicionales, y el resto utilizando semillas de cultivos mejorados, fertilizantes y sugerencias de expertos, lo que duplicó el rendimiento", aseguró Singh. “Una vez que vieron los resultados, empezaron a participar con mayor entusiasmo”, agregó.

Frutos del trabajo

"El trabajo del Proyecto Integrado de Cuencas Hidrográficas mejoró la disponibilidad de agua, promovió además actividades ganaderas entre los agricultores y los ayudó a mejorar sus ingresos mediante un mayor rendimiento de los cultivos y una mayor producción lechera", aseguró Gupta, acerca de la iniciativa que cambió miles de vidas en las tres aldeas.

El rendimiento del trigo antes de la implementación del proyecto en las cuencas hídricas era del orden de los 1.500 a 1.800 kilos por hectárea, y ahora aumentó a un rango que va de los 3.500 a los 4.000 kilos por hectárea. Casi 100 hectáreas de tierra en barbecho se convirtieron además en tierras productivas. "No sólo aumentó el rendimiento de los agricultores, sino que también pudieron apostar por distintos cultivos tanto en la estación de Kharif como en la de Rabi. También aumentó la disponibilidad de forraje (de 5 a 70 hectáreas), lo que facilitó el negocio de los productores lecheros. Los ingresos de los agricultores se triplicaron en los tres o cuatro años siguientes al proyecto", aseguró el Dr. Garg.

Antes los pozos permitían una irrigación de 1 a 2 horas durante la estación de Rabi debido a la escasez de agua. Las mujeres pasaban de 10 a 15 días irrigando una hectárea de cultivo de trigo. Ahora ¡todo lo que se necesita para hacer el trabajo es un solo día!

Impacto a largo plazo

Pronto se corrió la voz sobre el éxito del proyecto, lo que impulsó a varios funcionarios públicos e investigadores (de la India y del extranjero) a visitar el lugar para conocer de cerca el caso y reproducirlo en otras partes del país. El ICRISAT está ejecutando en la actualidad proyectos similares en otras zonas que sufren de estrés hídrico como Telangana y Karnataka.

El NITI Aayog, un grupo de estudio de políticas del Gobierno de la India, elogió además en 2019 el proyecto en la cuenca hídrica de Parasai-Sindh por su "óptima gestión en materia de agua". Mientras tanto, el gobierno regional quiere replicar el modelo en los siete distritos de Bundelkhand. El éxito de esta iniciativa también llevó al gobierno local a emprender el Proyecto de Duplicación de los Ingresos de los Agricultores, de mayor envergadura, en todo Bundelkhand.

Mientras tanto, en Parasai, los Yadavs y otros agricultores están aprovechando el tiempo extra del que comenzaron a disponer. "Ahora paso el tiempo en casa con mis hijos. A veces, trato de leer sus libros", dice Vinita. "Y he tenido que pasar mucho tiempo respondiendo a las preguntas de personas de otras aldeas que quieren saber más sobre cómo cambió el destino de la aldea de Parasai en apenas unos pocos años", aseguró Komal.