La Fundación Coca-Cola y la Fundación Natura apoyaron el emprendimiento de Basilia y su marido, quienes se sumaron al programa de reposición de la huella hídrica con el compromiso de preservar 56 hectáreas de bosque.

“Estiramos la soga y colocamos la malla al suelo y de a poquito se debe ir jalando. Cuando sientes un tirón, es que están viniendo los peces”. Así describe su técnica para pescar Basilia Sullca, una emprendedora de la Comunidad Nuevo Surutú, en el Municipio El Torno, que desde 2018 se dedica a la cría de peces junto a su esposo Víctor Amador.

Después de 30 años dedicados a la actividad agrícola, decidieron lanzarse a una nueva aventura y dedicarse a los peces. Basilia es la experta cazadora y Víctor es quien consigue los clientes. Y como no tardaron en notar que sacar su producción a un mercado en la ciudad implicaba grandes costos, decidieron abrir un restaurante campestre en su propiedad, donde los ayuda Beatriz, una de sus nueve hijos.

El emprendimiento abrió sus puertas a principios de 2019, cuando con gran entusiasmo comenzaron a recibir en su propia casa a los comensales que se deleitan con las propuestas del menú, que tiene al pescado como ingrediente estrella. Su ubicación privilegiada (están muy cerca de las cataratas del Jardín de las Delicias) les permite tener contacto con decenas de turistas que acuden al lugar para practicar deportes extremos. Y es que el entorno que los rodea es una combinación única y variada de naturaleza.

Para apoyarlos en la preservación de ese espacio, Basilia y Víctor fueron elegidos como beneficiarios del programa que la Fundación Coca-Cola y la Fundación Natura llevan adelante en seis municipios del departamento de Santa Cruz para reponer la Huella Hídrica boliviana. El propósito de esta iniciativa es conservar los ecosistemas boscosos en las Cuencas Río Grande y Río Piraí.

Como parte del programa, recibieron 2.000 alevines para iniciar su emprendimiento de piscicultura. Y en contrapartida a la donación recibida, la pareja se comprometió a preservar 56 hectáreas de bosque.

La Fundación Coca-Cola es uno de los socios estratégicos de las fábricas de agua en seis municipios de la cuenca del Río Piraí, que corresponde a los municipios de Moro Moro, Pucará, Samaipata, Vallegrande, El Torno y Postrervalle del departamento de Santa Cruz. De acuerdo a los especialistas técnicos, el proyecto -que plantea una solución efectiva a la deforestación- devolverá un millón de metros cúbicos de agua al acuífero cruceño. Hasta la fecha lograron resguardar 19.609 hectáreas de bosque y beneficiar a 217 familias.

Por eso, aliados como Basilia y Víctor son tan importantes. Para este matrimonio emprendedor, el 2020 significó una pausa obligada.  Siguieron adelante con el cuidado de sus dos criaderos, y ahora, en 2021, apuestan por la reactivación de su negocio. Los planes de ofrecer más servicios a los turistas siguen en pie y trabajan en equipo para lograr ese objetivo.

“Hay que reservar los montes y no chaquear. Por eso nos hemos decidido por la piscicultura. Es fácil criar peces, darles comida y mantener limpia la laguna. Nosotros somos mayores y hemos encontrado la forma de quedarnos en el campo”, indica Basilia, feliz de poder quedarse en la zona rural y de aportar al cuidado del ambiente.

Acciones como la que desarrollamos junto a la Fundación Natura se enmarcan en la política global de cuidado de agua de la Compañía Coca-Cola, que se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, programas de acceso a agua en comunidades vulnerables y el apoyo a iniciativas de preservación y protección de cuencas. De esta manera, desde 2015 cumplimos el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utilizamos en nuestras bebidas a nivel global, una meta que alcanzamos cinco años antes de lo previsto.

Acciones como el proyecto de Reposición de la Huella Hídrica impulsado por Fundación Natura y Fundación Coca-Cola, se enmarcan en la política global de cuidado de agua de la Compañía, que se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, programas de acceso a agua en comunidades vulnerables y el apoyo a iniciativas de preservación y protección de cuencas. De esta manera, desde 2015 cumplimos el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utilizamos en nuestras bebidas a nivel global, una meta que alcanzamos cinco años antes de lo previsto.

Este año la Compañía Coca-Cola reafirma el compromiso con el cuidado del agua a través de su estrategia global al 2030 con una visión: lograr la seguridad hídrica para las comunidades en las que opera y para los productores agropecuarios que están al inicio de su cadena de valor. Este es un objetivo compartido con sus socios embotelladores e implica una asociación en todo su sistema y junto a los gobiernos, las ONG, el sector privado y la sociedad civil en todo el mundo para marcar la diferencia donde más se necesita. De esta forma, en la próxima década se potenciará la construcción de soluciones colectivas como las que ya transformaron la vida de más de 10,6 millones de personas alrededor del mundo.