El proyecto “Mallyn Recicla” permite convertir el plástico recolectado en los ríos Ibare y Mamoré en escobas ecológicas, que luego son entregadas a las comunidades vecinas.

En un enorme galpón dos hombres trabajan en silencio: hacen magia al transformar botellas plásticas en escobas.  Es una labor artesanal que requiere de precisión hasta llegar al producto final. Su concentración les permite producir una escoba nueva cada dos horas.

El trabajo que realizan Jesús y Pastor se enmarca en el proyecto “Mallyn Recicla”, que el Gobierno Municipal de Trinidad -capital del departamento del Beni- lleva adelante desde septiembre. La iniciativa promueve la limpieza de plásticos en área protegida de los ríos Ibare - Mamoré con la ayuda de comunidades y empresas privadas, entre ella Nudelpa, embotelladora de Coca-Cola en el norte boliviano.

El plástico recolectado se transforma luego en escobas ecológicas, que son donadas a las comunidades vecinas.

El proceso se realiza íntegramente en las instalaciones del Centro de Reciclaje y Educación Ambiental, donde 10 personas –entre ellas Jesús y Pastor- fueron capacitados en el uso de la maquinaria necesaria.

PASO A PASO

Ya sin etiqueta, limpias y con su base cortada, las botellas se introducen en una máquina que las transforma en hilo de plástico. Este hilo se enrolla automáticamente en un bastidor, que se lleva al horno para “cocinar” el material.  

Una vez enfriado y con la ayuda de un cuchillo o estilete, se corta el plástico cocido y se forman grupos de 15 tiras, que se colocan en los orificios que tiene la base de madera de la escoba. Una vez que se rellenan los hoyos de la base, se cose y asegura la estructura y se atornilla el mango de la escoba.

Al ritmo de recolección actual se espera producir antes de fin de año 60 escobas, cada una de ella testigo de la unión de voluntades en favor del medio ambiente.