Te presentamos la tecnología que permite realizar botellas a partir de otras botellas, las ventajas de la resina reciclada y cómo el reciclaje desde los hogares es el punto de partida de un círculo virtuoso en favor del medio ambiente.

Los grandes cambios suelen comenzar con pequeñas acciones individuales: una decisión que hace la diferencia o un nuevo hábito que modifica el rumbo conocido. Así, cada vez que una persona elige segregar los desechos que genera en su casa y reciclar los materiales reaprovechables, no solo está eligiendo cuidar el planeta, sino también contribuyendo a una larga cadena que se fortalece con pequeñas acciones.

Es que elegir reciclar es elegir dar una nueva oportunidad a las cosas y evitar que terminen en el basurero. Es colaborar con el trabajo de los recicladores y el sustento de sus familias. Es sumarse a un modelo de economía circular que cada vez gana más terreno en Bolivia y el mundo. Esas decisiones de la vida cotidiana pueden cambiar el planeta, acciones que motivan a la Compañía Coca-Cola a trabajar de forma activa por Un Mundo sin Residuos.

El objetivo de la Compañía es ambicioso, claro y sin fronteras: recuperar y reciclar el 100% de los envases que pone en el mercado para 2030. Por eso, Coca-Cola Bolivia ha trabajado de forma paulatina para asumir un rol protagónico en ese camino y dar el ejemplo. Ese desafío motivó la llegada de un proyecto revolucionario: una botella hecha 100% de otras botellas.

Gracias al esfuerzo conjunto, el Sistema Coca-Cola de Bolivia dio un primer paso al transformar el envase Vital de 600 ml a la tecnología Ecoflex, convirtiéndola en una botella más liviana, con menor gramaje de plástico. Pero este segundo paso fue mucho más allá: fabrica esta botella 100% a partir de otras, convirtiéndola en la mayor inspiración para cuidar el ambiente y promover una cultura de consumo cada vez más sostenible.

“Esto marca un antes y un después: pasamos de la idea a la creación de una botella 100% amigable con el medio ambiente”, reflexiona Nicolás Fortún, Country Manager de Coca-Cola Bolivia.

De Botella a Botella (B2B)

¿Cómo es posible que una botella de plástico PET pueda estar hecha al 100% de otras botellas de plástico PET? La respuesta está en el proceso denominado de Botella a Botella, bottle to bottle o B2B, que se enfoca en darle una nueva oportunidad a las botellas ya utilizadas.

En esta dinámica, la clave es la resina reciclada, materia prima que se obtiene tras procesar y moler los envases ya utilizados. El plástico PET, después de ser lavado, fundido y molido, se convierte en hojuelas que dan lugar al pellet de plástico reciclado, que luego se transforma en preformas. Posteriormente, las preformas se colocan en una máquina sopladora que le da forma a la botella. Esas botellas son etiquetadas, llenadas y salen al mercado, donde finalmente llegan a los consumidores.

De esta forma, la nueva botella de agua Vital representa una gran conquista para Coca-Cola Bolivia, que desde 2010 implementa una serie de cambios en la fabricación de sus botellas PET. El porcentaje de resina reciclada utilizado en la fabricación de botellas ha ido aumentando gradualmente, partiendo de un 10%, pasando por un 30%, hasta llegar ahora al 100% con el envase de Vital.

Estas acciones son un pilar fundamental en la economía circular. Pero, una vez más, el accionar individual es el que realmente puede hacer la diferencia. Y es que todo comienza con el reciclaje en los hogares.

Por eso, Coca-Cola Bolivia también se ha propuesto facilitar, promover y acercar el reciclaje a las personas con la instalación de una red de contenedores de Vital que reciben botellas de plástico PET para ser reaprovechadas. En el mismo sentido, trabaja de forma conjunta con los actores claves del proceso: los recicladores. Eso ha motivado y fortalecido alianzas con organizaciones como Empacar, que se dedica a la revalorización de miles de toneladas de botellas plásticas.

La resina reciclada es la que permite fabricar nuevas botellas a partir de otras botellas

Si cada vez más personas incluyen el reciclaje en sus rutinas diarias y utilizan los contenedores, el impacto sobre el trabajo de los recicladores será altamente positivo. “Somos el primer eslabón en la cadena de reciclaje. Saber que existe una botella hecha en su totalidad de otras botellas nos motiva a seguir reciclando porque esto facilita nuestro trabajo”, señala Karina Rivero, Secretaria General de la Red de Recolectores de Santa Cruz y de Bolivia.

Más contenedores significan más botellas recolectadas. Y más botellas recolectadas significa más trabajo para los recicladores. Y toda esa cadena implica un enorme aporte al cuidado del ambiente y a un modelo económico sostenible y amigable.

Con el objetivo de acercar todavía más el reciclaje a cada hogar boliviano, Coca-Cola Bolivia implementó un sitio web donde las personas pueden indicar su departamento y domicilio para geolocalizar el contenedor más cercano al sitio en el que se encuentran.