La Fundación Coca-Cola de Bolivia, la Fundación Catholic Relief Services (CRS) y la Fundación Agrecol Andes llevan adelante el proyecto “Cosecha Azul” en el Parque Nacional Tunari, en el departamento de Cochabamba. A 18 meses de iniciada esta alianza, Journey visitó la zona.

Para llegar a las comunidades quechuas de Collpa es necesario ascender hasta 4.600 metros sobre el nivel del mar desde la población de Vinto, a 18 km de Cochabamba. Tras recorrer dos horas en coche por una ruta angosta, la imponente cordillera del Parque Nacional Tunari se despliega ante los ojos: el esfuerzo valió la pena. Ese día, todo allí es una fiesta. Las familias se reúnen para preparar un rico Pampaku, comida cocida bajo la tierra, y hacer ofrendas a la Pachamama. El motivo de tanta alegría es la inauguración de cinco de los siete depósitos circulares previstos para almacenar agua en una zona en donde las sequías y heladas abundan.

La celebración es doble: los comunarios de Collpa Cala Cala, Collpa Central y Collpa Potrero festejan que tendrán unas 140 familias cuyo único medio de subsistencia es la agricultura tendrán agua, y festejan que eso es posible gracias a su trabajo: fueron ellos mismos los orgullosos constructores de esta especie de “piscinas” de dos metros de alto, 4,70 metros de diámetro y una capacidad de almacenamiento de 27 mil litros de agua de lluvias y de vertientes de las montañas.

La inauguración de las cinco cisternas contó con invitados especiales: los responsables del proyecto “Cosecha Azul”, iniciado en 2012 por la Fundación Catholic Relief Services (CRS), al que se sumaron cinco años después la Fundación Coca-Cola de Bolivia como financiadora y la Fundación Agrecol Andes como operadora. Esta iniciativa unió a seis comunidades quechuas en torno a un objetivo común: mejorar su calidad de vida y la optimización de la producción agropecuaria a través del cuidado del agua.

Mediante esta iniciativa se pretende reponer 120 millones de litros de agua a través de la protección de 300 hectáreas de suelo y beneficiar a 25.000 habitantes de las sub-cuencas para el 2020. “El agua nos da vida. Antes del proyecto la desperdiciábamos, ahora cuidamos cada gota entre todos”, aseguró emocionado a Journey José Luis Ágreda, Dirigente de la comunidad Collpa Cala Cala, mientras convidaba delicias a los invitados.

En este marco, la instalación de estas “piscinas” es un puntal fundamental de este proyecto. A través de un sistema de mangueras, el agua bajará desde las cisternas hasta las parcelas agroforestales, evitando así el riego por cavado de zanjas o riego por gravedad que erosionaba el suelo. Ahora se aplicará un sistema de aspersión, que permitirá un uso más racional y efectivo del agua en parcelas gestionadas por familias, grupos o comunas.

Mucho más que papa

Además de las cisternas, el proyecto “Cosecha Azul” promueve prácticas agroecológicas sustentables como el manejo adecuado de las pasturas nativas, la reforestación y la protección de las fuentes de agua en áreas no agrícolas. El proyecto ya cuenta con importantes logros: 22 millones de litros de agua protegida y recuperada, 171 hectáreas resguardas en las sub-cuencas Collpa y Keraya, 39 hectáreas reforestadas y 20 hectáreas con fuentes de agua protegidas.

Los responsables del proyecto aprovecharon la visita para recorrer las nuevas plantaciones. Con la orientación de los técnicos de Agrecol, estas comunidades tradicionalmente dedicadas al monocultivo de la papa han cultivado cebollas y árboles de manzanas, entre otros alimentos, y ya prevén cosechar duraznos y flores para el año próximo. Todos estos cultivos son totalmente orgánicos y amigables con el medio ambiente, ya que no utilizan bioquímicos sino bioinsumos elaborados a base de productos naturales.

El objetivo de diversificar los cultivos es proteger la calidad del suelo y así mejorar la retención e infiltración del agua. Además de evitar la erosión de los suelos, estas prácticas agroecológicas son una fuente de seguridad alimentaria e ingresos económicos de más de 150 familias.

“Estamos muy felices, vemos sonrisas y eso quiere decir que vamos por buen camino. Coca-Cola está llegando a lugares donde nadie llegaba. Es un camino largo de muchos años de trabajo, pero  creemos que el paso más importante se ha logrado: hacer que ustedes se apropien del proyecto”, señaló el Director de la Fundación Coca-Cola en Bolivia, Luis Lugones. Desde 2015, Coca-Cola reabastece a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus bebidas y procesos productivos, una meta que se consiguió cinco años antes de lo previsto y del que Bolivia forma parte activa a través de varios proyectos, entre ellos “Cosecha Azul”.