A mayor población, mayor consumo de agua y energía. El porcentaje de población urbana en Latinoamérica se duplicó en la segunda mitad del siglo XX, pasando de 41% en 1950 a más de 81% en la actualidad, y se espera que para 2050 este porcentaje aumente a cerca de 90%, según datos de la Organización de las Naciones Unidas. Para enfrentar la escasez de agua, Journey te propone unos consejos para contribuir a reducir el uso diario de este recurso natural.

En Santa Cruz, una persona puede llegar a consumir hasta 131 litros de agua al día, según el proyecto Huella de Ciudades. La iniciativa midió la huella hídrica de cinco ciudades de Bolivia entre los años 2012 y 2018. El crecimiento demográfico de la ciudad, que en 2019 sobrepasó los tres millones de habitantes, ha disparado las alarmas por el fuerte estrés hídrico que se vive en la zona.

El estudio reflejó, además, que el sector residencial es el que más agua gasta en una ciudad. En Santa Cruz, este sector lidera su gasto con el 80% de su huella total. Estos resultados llevaron a las autoridades locales a desarrollar planes de acción para reducir el consumo de agua diario, como también a contar con una cartera de proyectos que involucran a todos los sectores de la población.

Pero de manera individual, ¿cómo pueden las personas contribuir para reducir su huella hídrica? La respuesta está dentro del hogar, en la logística de las familias, que tienen la llave para hacer un uso eficiente del agua. A partir de pequeñas acciones diarias, como son la limpieza de la casa, calentar agua o ducharse, los ciudadanos pueden lograr cambios de hábitos importantes que contribuyen a este objetivo.

Entre las medidas de ahorro, está, por ejemplo, reducir el tiempo en la ducha de 10 a 3 minutos, esto significa pasar de consumir 200 litros por persona a solo 20. Otra medida práctica es introducir dos botellas plásticas con agua dentro de la cisterna del inodoro, lo que permite ahorrar un litro de agua en cada descarga. Pero también se puede recolectar y reutilizar el agua utilizada de otras actividades como el lavado de servicios o la lavadora para regar el jardín o lavar el coche.

Journey te da unos consejos prácticos para reducir reducir el uso diario de agua. Un punto de partida puede ser el cálculo de la huella hídrica a través de la App boliviana Llajta Sostenible, que es parte del proyecto de Huella de Ciudades.

 

Coca-Cola, impulsora de las fábricas de agua

La Compañía lleva una serie de acciones desde 2017 para cuidar el agua en Bolivia y devolver cada gota al planeta que utiliza en sus bebidas. Son tres los proyectos que financia para proteger los acuíferos en 12 municipios del país.

Uno de los planes se implementó en Santa Cruz, donde la Fundación Coca-Cola de Bolivia, en asociación con la Fundación NATURA, desarrolló el programa de reposición de la huella hídrica boliviana, a través de la conservación de ecosistemas boscosos en las cuencas de los ríos Grande y Piraí. El objetivo es proteger y mejorar la infiltración de acuíferos a través de la consolidación de seis Fondos de Conservación de Agua.

Hasta la fecha se ha logrado mejorar los medios de vida de más de 159 familias y proteger 14.000 hectáreas de bosque en seis municipios de los valles cruceños. Este mismo proyecto se implementó en septiembre en cuatro municipios de la zona de los Yungas, en el departamento de La Paz.

Por otra parte, en Cochabamba, se desarrolló el programa “Cosecha Azul”, que busca aumentar la cantidad y calidad de agua de la población y optimizar la producción agropecuaria en las localidades rurales.

La iniciativa, que está a cargo de la Fundación Coca-Cola y la organización no gubernamental Catholic Relief Service (CRS), en alianza con la Fundación AGRECOL Andes, tiene como objetivo restaurar la Cuenca de Pairumani mediante sistemas agroforestales que permitan mejorar la recarga hídrica en la cuenca.