La Fundación Natura Bolivia estableció un modelo de trabajo para conservar o recuperar los recursos hídricos que se exportó a otros países del mundo. Se trata de los Acuerdos Recíprocos de Agua (ARA), cuyo mecanismo difunde la Escuela ARA que ya capacitó a 600 personas en Bolivia y otras 1.000 en el exterior.

El acceso a agua segura es uno de los grandes desafíos del siglo XXI. La importancia de este recurso para los seres humanos, los animales y los ecosistemas plantea un reto para la humanidad y genera la necesidad de mejorar o crear nuevas formas para gestionar el recurso hídrico. Al tanto de esta situación, la Fundación Natura de Bolivia, creó en 2013 la Escuela de Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA). El centro asesora y forma a instituciones y actores vinculados con la gestión del agua en Bolivia y en otros países de la región y el mundo para que implementen el mecanismo ARA, que busca conservar y restaurar ecosistemas en estado crítico para el suministro de agua.

Julián Torrico, técnico de la Fundación Natura y profesor en la Escuela ARA, explicó a Journey que desde 2004 la fundación sistematizó la experiencia de diez años de trabajo con las comunidades, alcaldías, cooperativas y comités de agua para proteger las fuentes de agua: “Se hizo una resolución de conflictos de gente que vive en la cuenca alta y la cuenca baja para un objetivo común, cuidar el agua por muchos años. Se ha asegurado así agua para 50 o 100 años en varias regiones del país”.

La Escuela ARA, que permitió implementar el mecanismo en 60 municipios de Bolivia y en otros países como Perú, Ecuador, Argentina, Colombia, Honduras, Sudáfrica o Indonesia, ya impartió 12 cursos de capacitación nacional con becarios de otros países. Además, brinda cursos internacionales dos veces por año y cursos cortos de un día con acompañamiento técnico tanto dentro como fuera de Bolivia.

La cacique Teodora Sarapura, junto a otras 28 personas, fue una de las becadas de 2019 de la Fundación Natura para conocer la metodología y plantear su propio proyecto para la comunidad Kolla Kondor Waira, en el norte de Argentina. “El agua es un elemento vital para nuestras comunidades. Queremos aprender cómo cuidar las cuencas. En mi comunidad nace una fuente y queremos conservarla. Todo lo que estoy aprendiendo lo voy a replicar allá”, aseguró a Journey Teodora.

Este grupo participó del curso que se desarrolló durante una semana en el pueblo Samaipata. Cada día los participantes recibieron clases teóricas y ejemplos prácticos por parte de técnicos de la Fundación Natura y miembros de instituciones locales que lideran la implementación de los ARA en sus municipios. Además, visitaron a comunidades y asistieron al Encuentro de Municipios que se realizó en El Torno el pasado 27 agosto.

Entre los asistentes a esta décima segunda versión del curso, se encontraba Wilfredo Cáceres, alcalde del municipio hondureño Las Flores, para quien los ARA “son una herramienta efectiva” que deben incluirse en las políticas públicas. “Estoy aprendiendo cómo podemos trabajar los gobiernos locales y crear leyes a favor del medio ambiente. Es cuestión de voluntad”, indicó.

Estos cursos concluyen con la redacción de un perfil de proyecto donde la Fundación Natura hace el acompañamiento y, de acuerdo a la necesidad del municipio, sus técnicos viajan tanto dentro como fuera del país para asesorar las iniciativas. Asimismo, les dan apoyo vía teléfono e internet. Según datos de la Fundación un 15% de los asistentes logra implementar el modelo ARA en sus zonas de origen.

La directora de la Fundación Natura, Teresa Vargas, señaló que se  implementaron mecanismos ARA en el Valle del Cauca en Colombia, en Oxapampa en Perú con el apoyo de Coca-Cola y en México.

Los ARA se volvieron auténticas fábricas de agua que permiten cuidar los bosques y fomentar prácticas de manejo sostenible, así como crear una conciencia colectiva. En Bolivia, la Fundación Coca-Cola, en alianza con la Fundación Natura, desarrolló dos proyectos para cuidar los recursos hídricos del país en base a este mecanismo. Hasta la fecha se lograron proteger 25.000 hectáreas de bosque y reponer más de 2,5 millones de metros cúbicos de agua a los acuíferos.