La crisis sanitaria por la pandemia de Covid-19 expuso la fragilidad del sistema económico en muchos países y llevó a las empresas a repensar su sistema de producción. Journey conversó con Dioselinda Roa, Coordinadora de la Comunidad B en Bolivia, quien explica el aporte del modelo de economía circular para afrontar el nuevo contexto.

Ante la pandemia de Covid-19 los empresarios y emprendedores buscan estrategias para salir adelante. La comunidad de empresas B de Bolivia asume esta crisis como una oportunidad para la reinvención y el fortalecimiento del modelo de economía circular.

“La crisis sanitaria nos ha puesto de manifiesto que las empresas no estaban preparadas para contingencias como las que estamos viviendo. (...) Hay empresas que se están adaptado y piensan en el modelo de la economía circular, que permite tomar acciones más rápidas”, explica Dioselinda Roa, Directora de Comunidad B en Uruguay y coordinadora Comunidad B en Bolivia.

El encarecimiento y la escasez de las materias primas sigue siendo un desafío en este contexto, pero la comunidad B se guía por un uso racional y local de los recursos. “La  economía circular pretende utilizar la materia prima pensando en cómo volverá a su fuente inicial o se regenerará, haciendo que siempre tengamos materia prima para producir”, señala Dioselinda, y agrega: “Bolivia es tan rica en recursos naturales, que es cuestión de impulsar la generación de políticas públicas que empujen programas de economía circular, para desarrollar una industria que regenere a nuestro medio ambiente, y aporte a la reivindicación y valorización de nuestras comunidades indígenas”.

Por otra parte, leer el nuevo rumbo del mercado en este contexto puede ayudar a proyectar un futuro distinto, con más oportunidades para las empresas B -que buscan un triple impacto: económico, social y ambiental-. “En la región están entrando fondos económicos de apoyo que evidencian el resultado del impacto social y medioambiental. Por ello, para poder rediseñar hay que partir de lo que existe ahora y de las nuevas exigencias”.

Un modelo que se fortalece y sirve de ejemplo de gestión

En medio del momento crítico, Dioselinda afirma que las empresas que han trabajado bajo el ala del triple impacto han logrado actuar de forma rápida: al ser el ámbito social uno de sus pilares, incorporaron prácticas laborales alternativas que priorizan la salud del personal e incluso han encontrado nuevas posibilidades de gestión como el teletrabajo. Asimismo, Dioselinda explica que ante este nuevo escenario, las empresas que van hacia la economía circular han reforzado su convicción y sus acciones.

Tal es el caso de Mamut, una empresa B boliviana que elabora baldosas a partir de aserrín de caucho reciclado, y que no sólo logró seguir adelante sino que también se sumó a varias propuestas para exponer su modelo de negocio y cómo han sido sus pasos hacia la economía circular.

Antonio Laredo, Desarrollador de Negocios de Mamut, considera que esta crisis les ha permitido a las empresas B acelerar el paso hacia el futuro, reforzando su estructura y colmando sus necesidades digitales ya que ahora su oferta es más competitiva.

La crisis puso a Mamut ante el desafío de diversificar sus mercados y reinventar sus productos. “Antes, nuestros pisos amortiguantes estaban destinados a espacios públicos como parques y gimnasios; pero como cerraron, ahora las personas arman sus gimnasios en casa y tenemos una demanda creciente para atender esa nueva necesidad. También estamos trabajando con las alcaldías de las principales ciudades del país para colocar separadores de caucho reciclado en las ciclovías ya que la bicicleta es el nuevo transporte de uso masivo”, explica vía telefónica el ejecutivo a Journey.

El impacto social, ambiental y económico que tiene la empresa en Bolivia le valió  para recibir varios premios nacionales e internacionales. Antonio es también presidente de la Fundación para el Reciclaje (FUNDARE), que junto a la Fundación Coca-Cola de Bolivia, forma parte del Proyecto de Reciclaje Inclusivo que lleva adelante la Fundación Avina en cuatro ciudades del país.

En América Latina hay más de 570 empresas B que, como Mamut, se han sumado a compartir sus experiencias para aportar al desarrollo de la comunidad. El canal de youtube de Sistema B ha sido uno de los lugares de encuentro: allí, ya se han hecho más de 60 #WebinarsB, en los que empresas B y sus aliados han aportando diferentes herramientas para salir de la crisis. En un corto plazo, la comunidad B plantea tomar todas las medidas para el cuidado del personal. A mediano plazo, propone replanificar las condiciones de seguridad de sus productos y/o servicios,  al igual que de su cadena de valor. A largo plazo, invita a revisar o rediseñar el modelo de negocio en búsqueda la sustentabilidad.

“Los cambios nos han preparado para ser resilientes y optimizar recursos. La economía circular nos ha permitido ser autosuficientes y esta crisis ha demostrado que somos capaces de reinventarnos y adaptarnos a los nuevos escenarios”, reflexiona Antonio.