De las 3.200 empresas B que existen en el mundo, 569 son latinoamericanas. En Bolivia, este modelo de negocios empieza a ganar terreno. La empresa de pisos de caucho reciclado Mamut y la empresa de filtros de agua Bild fueron las primeras en obtener su certificado por combinar la rentabilidad económica con el impacto social y ambiental.

La búsqueda de un mundo más sustentable y amigable con el medio ambiente ha ido creciendo en los últimos años. Cada vez son más las empresas que trabajan diariamente para desarrollar un modelo de negocio que no solo genere beneficios económicos, sino también un impacto positivo ambiental y social. Con este objetivo en mente, en el año 2006 nació B Lab, un organismo sin fines de lucro que certifica a las empresas B por su contribución al entorno.

A día de hoy, en Bolivia hay dos empresas B certificadas. El proceso para ser parte de este movimiento global consiste en una revisión del modelo de negocios de la empresa, así como del impacto ambiental y social. En esa línea, para obtener la certificación se evalúa la gobernanza y la relación con los trabajadores, la comunidad, el medio ambiente y los clientes.

Dioselinda Roa, Directora de Comunidad B de Bolivia y Uruguay, explica que “existe un gran interés de empresas que se sienten identificadas con el propósito de las empresas B”. Además, asegura que en 2019 se realizaron tres encuentros empresariales donde se sumaron aproximadamente 70 empresas interesadas en formar parte del cambio.

“A través del mercado se puede cambiar el mundo. La demanda de empresas socialmente responsables y comprometidas con mejorar la calidad de vida de las personas y el medio ambiente crece y se consolida”, explica a Journey Álvaro Laredo, Desarrollador de Negocios de Mamut, una empresa que recicla el caucho de llantas para convertirlos en pisos amortiguantes.

La empresa, que nació en 2013 por iniciativa de los hermanos Antonio y Manuel Laredo, fue la segunda empresa en certificarse como empresa B en Bolivia. El impacto social, ambiental y económico que tiene en el país le valió el reconocimiento y a día de hoy forma parte de una comunidad que crece cada día.

Por su parte, Daniel Andrade, gerente de la empresa Bild, que en 2015 se certificó como una empresa B y en 2019 se recertificó, explica que este modelo implicó un cambio de mentalidad profundo en la empresa: "Las empresas tenemos que ser agentes de cambio para acercarnos a nuestras comunidades. En un desafío de alto nivel de innovación”.

Además de estas dos empresas B, la firma brasileña de cosméticos Natura opera en el país y lidera actividades en torno a este modelo económico. “Al mundo le urge una transformación del modelo económico donde podamos, medir el impacto que generamos y pensar en nuestro entorno”, aclara Valentina Forno, Gerente Nacional de Marketing de Cosméticos Natura para Bolivia.

Bolivia entró con fuerza en este nuevo ecosistema empresarial y ya se empezaron a armar comunidades B en Cochabamba, Santa Cruz, La Paz y Tarija. “Todas juntas suman potencial a la comunidad B de Bolivia que en un futuro abrirá Sistema B”, añade la Directora de Comunidad B de Bolivia y Uruguay. Coca-Cola trabaja muy de cerca junto a las empresas que forman parte de esta comunidad, apoyando empresas con triple impacto junto a quienes desarrolla proyectos de reciclaje, gestión de agua y empoderamiento de la mujer.