Journey visitó la región de Los Yungas y conoció la historia de Pedro Yanaguaya, quien divide sus días entre las plantaciones de café y la apicultura para cuidar el bosque y preservar las fuentes de agua de la comunidad de San Antonio de Bolinda. El productor forma parte del programa de Reposición de la Huella Hídrica boliviana, que llevan adelante la Fundación Natura y Fundación Coca-Cola de Bolivia.

 

La casa de Pedro Yanaguaya es un fiel reflejo de su vida y la de su familia. Allí se mezcla el olor amargo del café con la dulzura de la miel. Pedro produce café hace diez años en la comunidad San Antonio de Bolinda, en el municipio de Caranavi. Al mismo tiempo, se dedica a la apicultura y protege las fuentes de agua mediante la conservación de los bosques que bordean su comunidad.

Pedro es uno participantes del proyecto de Reposición de la Huella Hídrica boliviana basado en el modelo de los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA), que llevan adelante la Fundación Natura y la Fundación Coca-Cola. El programa apoya a productores locales con el fin de favorecer sistemas de agricultura sostenible y preservar los bosques que rodean las cuencas de la zona.

Pedro recibió equipo y material para desarrollar la apicultura, cajas de abejas y un tanque de agua para lavar el café, y a cambio se comprometió a preservar doce hectáreas de bosque durante diez años.

En esta comunidad, 45 familias cultivan café orgánico, que se siembra y cosecha sin uso de fertilizantes y bajo la sombra de los árboles. El ingreso principal de la familia proviene del café, aunque muchos se animaron a desarrollar otras actividades, como la apicultura sostenible.

“Me gusta criar abejas. Es una maravilla convivir con estos insectos sin molestarnos. Voy a poner más cajas en el bosque que estoy conservando”, agregó el productor. Pedro comparte su pasión por las abejas con su esposa, Modesta Apaza, quien tiene un meliponario con quince cajas de abejas sin aguijón, conocidas como abejas señoritas. La miel que producen estos insectos es una de las más cotizadas y caras del mercado.

Su hijo Omer también juega un papel importante dentro de la actividad familiar, ya que se capacita en talleres de apicultura, mira tutoriales de YouTube, les enseña a sus padres cómo deben cuidar sus cajas, e incluso le indica qué plantas son las idóneas en época de invierno para abastecer a su colmena. “Hace tres años no sabía nada de apicultura, ahora logramos cosechar 60 kilos de miel pura por año”, explicó el joven.

Cuidar los bosques para conservar el agua

Los Acuerdo Recíprocos del Agua permitieron hasta el momento preservar 350 hectáreas de bosque en las comunidades de San Antonio de Bolinda y Manco Capac, cuyas cuencas abastecen de agua a 20.000 persona en Caranavi.

“En la comunidad acordamos preservar montes grandes, porque sin ellos no habrá agua. Si lo explotamos todo, para nuestros hijos ya no va a quedar nada y sin árboles la vida es muy triste”, explicó a Journey el productor.

El agua es fundamental para sus tareas, pero también para la comunidad, que en el último tiempo vio escasear el recurso natural a causa del estrés hídrico producido por la alta demanda de agua y el cambio climático. A pocos metros de su casa, Pedro tiene dos estanques de agua de tres y dos metros de profundidad, que son alimentados desde un río cercano con un sistema de tubos. Además, allí cría más de 300 peces de las especies nativas pacú y tilapia.

En el marco del compromiso global de la Compañía de devolver al planeta el 100% del agua que utiliza en sus bebidas, la Fundación Coca-Cola de Bolivia amplió su alianza con Fundación Natura para cuidar los recursos hídricos del país y así contribuir a cuidar el medioambiente.