El “Reina del Enín”, un hotel flotante de tres pisos, surca el río Mamoré sin alterar la calma del paisaje. Desde hace más de 30 años la embarcación recorre las aguas que desembocan en la cuenca del Amazonas, en Brasil. Con más de 1,900 kilómetros de extensión, el Mamoré es una vía de comunicación y comercio clave para la región, y  un medio de subsistencia para las comunidades de la zona.

El dueño de la embarcación, Jorge Rivera, más conocido como “Coco”,  inició hace un par de años una campaña de limpieza del río. Junto a su tripulación, “pescan el plástico” que distinguen desde el hotel flotante:  Coco detiene los motores y una lancha con tripulantes y turistas desciende para recoger los desechos. Tras acopiarlos en bolsas, los depositan selectivamente en contenedores ubicados estratégicamente en los puertos.

Este silencioso compromiso con el medio ambiente tomó impulso gracias a la campaña “Yo limpio el río”, que forma parte del programa municipal “Mallyn Recicla”. La iniciativa busca limpiar de plásticos los dos afluentes del área protegida Ibare Mamoré. Con el apoyo de Nudelpa, la embotelladora de Coca-Cola en el norte boliviano, el plástico es clasificado y transformado en escobas.



JÓVENES COMPROMETIDOS

Semanas atrás se realizó una jornada de recolección de plástico en el Marmoré, del que participaron voluntarios como Isabella Wahl, de 15 años, alumna del Colegio Calvert de la ciudad de La Paz.  Con convicción y entusiasmo explica la importancia de este proyecto: “Debemos dejar limpio el planeta para que nuestros hijos puedan conocer las maravillas de la naturaleza y que vivan como nosotros las mismas experiencias. Debemos revertir las cosas negativas que hemos hecho para recuperar nuestro ecosistema. Quiero sentirme orgullosa de que lo estoy haciendo”.

Por su parte, Coco asegura que “los cambios significativos se inician con acciones simples”. Ese es el objetivo de la tripulación de la “reina”, que cada día predica con el ejemplo y preserva la belleza del Mamoré.