Cada gota de agua que una persona utiliza al día deja un rastro o huella que se puede contabilizar y medir. Mientras más poblada sea una ciudad, mayor será su huella hídrica. El proyecto Huella de Ciudades midió entre 2012 y 2018 la huella hídrica en 14 ciudades de cinco países de Latinoamérica. En Bolivia el estudio se llevó a cabo en La Paz, Tarija, Cochabamba, El Alto y Santa Cruz de la Sierra, elegidas por ser altamente vulnerables al cambio climático y presentar riesgos en sus recursos hídricos.

La iniciativa regional cuenta con el apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) -en alianza con la Agencia Francesa de Desarrollo y Alianza Clima y Desarrollo-, facilitado por la Fundación Futuro Latinoamericano, y en Bolivia fue liderada por la empresa Servicios Ambientales (SASA). El proyecto es ejecutado en coordinación directa con los Gobiernos Municipales.

En diálogo con Journey, Gisela Ulloa, Gerenta General de SASA, explicó la importancia de conocer las características de las fuentes de agua y el uso que se le da en cada ciudad. “El proyecto tiene como objetivo incorporar herramientas de gestión ambiental mediante la evaluación de la huella de carbono y la huella hídrica de la ciudad. Así se permite que el gobierno local y los ciudadanos tengan acceso a la información”, aclara Gisela.

Huellas de Ciudades alerta sobre el impacto del cambio climático sobre los recursos hídricos del planeta, e indica que la distribución de la lluvia cambiará drásticamente y se volverá más errática en el futuro. Esto afectará la disponibilidad de agua, a la vez que repercutirá en la soberanía y seguridad alimentaria.

Bolivia y sus huellas

La Huella Hídrica es un indicador del uso, consumo y contaminación del agua dulce, y contempla el uso directo e indirecto. El primero es el que la persona genera al consumir agua, mientras que el uso indirecto se refiere al volumen de agua empleado en la cadena de producción de un bien o servicio. Según la experta, este indicador permite conocer más sobre las economías de las ciudades y las prácticas de producción. A su vez, arroja datos sobre los hábitos de la población, y la brecha entre la oferta y la demanda real de agua.

Gisela Ulloa lidera el estudio de la huella hídrica y de carbono en Bolivia. 

La metodología de huella hídrica distingue entre tres tipos de huellas: la gris, que indica la contaminación del agua dulce; la verde, que se refiere al volumen de agua de lluvia consumida durante el proceso de producción agrícola; y la azul, que representa el volumen de agua superficial y subterránea consumida. La huella gris es la más relevante en las ciudades de Latinoamérica; en Santa Cruz, por ejemplo, el 80% de la huella gris -que indica la contaminación de agua dulce- proviene de los hogares. En menor porcentaje se encuentra la huella azul y la huella verde.

“La cantidad de personas que viven en la ciudad explica el porcentaje de huella gris que representa el uso doméstico”, explica. Gisela

La Gerente General de SASA considera que ante este escenario es “vital que las ciudades orienten su crecimiento y desarrollo en el marco de la sostenibilidad e implementen acciones a corto plazo, para que puedan adaptarse a los impactos del cambio climático y puedan incrementar su adaptación”.

En este sentido, opina que las plantas de tratamiento de agua tienen un rol fundamental. Santa Cruz tiene una cobertura de ductos de distribución de agua potable del 63%, a diferencia de La Paz que llega a un 99%. Sin embargo, en la capital cruceña la cobertura de tratamiento de efluentes residuales mediante plantas de tratamiento es de 80%, mientras que en otras ciudades de la región la cifra alcanza el 42 por ciento.

A partir de los resultados del estudio en Santa Cruz, el proyecto elaboró un Plan de Acción con el objetivo de  establecer una nueva normativa que contemple construcciones eficientes, incentivos a la medición y reducción de la huella en el sector industrial y comercial, infraestructura para reducir las pérdidas de agua, y la sensibilización  a la población para que reduzca el consumo de agua en hogares.