En Bolivia el agua es un recurso tan valioso como escaso. Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en 2013 alertó sobre los problemas que sufriría el país por el cambio climático. Entre las recomendaciones del organismo al gobierno, se mencionaba la necesidad de poner freno a la deforestación.

Desde el año 2003 la Fundación Natura trabaja en Bolivia junto a las comunidades de productores para ayudarlos a conservar sus bosques y, así, proteger las fuentes de agua. Según datos de la organización, la mitad del país tiene problemas con el acceso y la calidad del agua.

“Hay lugares que tiene mucha agua y otros que no tienen nada. Somos un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático y el agua está en peligro, aún más con la falta de políticas públicas y leyes que la protejan”, indicó a Journey María Teresa Vargas, Directora Ejecutiva de la Fundación Natura.

El problema de distribución del agua es evidente en la zona de El Chapare, donde llueve todo el año, el clima es húmedo y hay agua en grandes cantidades. Sin embargo, a solo 200 kilómetros de allí, en la ciudad de Cochabamba, el agua es tan escasa que solo se accede a ella durante algunas horas en el día y, en muchos, casos los ciudadanos deben comprarla de cisternas.

Datos del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia indican que al menos 9,5 millones de habitantes en todo el país cuentan con acceso a agua potable; es decir, más del 86% de la población. “Ojalá para el 2030 un 95% de la población tenga acceso a un grifo cercano a su vivienda. Estas metas deben ser compartidas y no solo ser el objetivo de una fundación”, opinó la experta de la organización.

Fundación Natura estableció un modelo de trabajo basado en los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA), que contribuyen a la creación de conciencia colectiva y permiten a los municipios implementar políticas públicas para cuidar los bosques y fomentar prácticas de manejo sostenible.

“La amenaza más grande a los ecosistemas es la expansión de la ganadería extensiva que causa el 80% de la deforestación en el Amazonas. Para cada vaca se necesitan seis hectáreas de pasto. En el paso el agua fluye como en el asfalto, no se infiltra como lo hacen los árboles”, sostuvo María Teresa, mientras enumera otras amenazas como la actividad agrícola no controlada o los proyectos de carreteras.

La principal motivación para esta organización es sumar asociados para desarrollar proyectos que velen por las fuentes hídricas además de garantizar la calidad del agua. “Hay mucho trabajo que hacer y requiere la intervención directa del Estado para crear políticas públicas que garanticen la protección de los bosques primarios a 100 metros de las riberas de los ríos”, agregó la experta.

Uno de los proyectos más importantes de la fundación es la reposición de agua en los acuíferos de las cuencas de los ríos Grande y Piraí, una de las más importantes de Bolivia, iniciativa que cuenta con el apoyo de la Fundación Coca-Cola de Bolivia y que se propone restablecer un millón de metros cúbicos de agua al acuífero cruceño.

La Fundación Natura alcanzó importantes resultados gracias a los proyectos y modelos de gestión en conjunto con los gobiernos locales, empresas y beneficiarios. A día de hoy está presente en 60 municipios, pero la meta es superar los 80 a fin de 2019. Hasta el momento se lograron conservar más de medio millón de hectáreas de bosque a través de estos acuerdos.