El modelo de cuidado del agua creado por la Fundación Natura de Bolivia ha sido exportado con éxito a países como Estados Unidos, Argentina o Kenia. Hoy recibe el Premio Agentes de Cambio por el Agua (Water Changemakers Awards), reconocimiento que ubica a esta iniciativa entre los tres mejores proyectos de cuidado hídrico a nivel mundial.

Trabajar en equipo para proteger la naturaleza. Con esa bandera, la Fundación Natura comenzó hace 18 años una tarea de hormiga que hoy le vale reconocimiento internacional. Y es que con el compromiso de todos los posibles actores involucrados, la fundación ha logrado conservar 486.000 hectáreas de bosques en cinco regiones de Bolivia. Ese desafío tiene un impacto positivo enorme en el ambiente, en especial en el cuidado del agua. Hoy, ese logro recibe el Premio Agentes de Cambio por el Agua.

“Ser reconocidos como agentes de cambio por el agua es algo maravilloso. Saber que todo el trabajo que realizamos hace tantos años es un modelo ejemplar para el mundo, sin duda, es un impulso para todos los que somos parte de Natura y para seguir expandiendo nuestra metodología de trabajo a todo el mundo. Haber compartido nuestra experiencia fue muy enriquecedor porque entre todos estamos aportando a cuidar el agua y construir resiliencia frente al cambio climático”, apunta orgullosa María Teresa Vargas, Directora Ejecutiva de la Fundación Natura.

El modelo creado por la Fundación Natura para cuidar las fuentes de agua a través de la conservación de bosques está en la base del proyecto que fue reconocido como uno de los tres mejores del mundo -entre 350 propuestas- y que participaron en el Premio Agentes de Cambio por el Agua (Water Changemakers Awards), cuyos ganadores fueron anunciados durante la Cumbre de Adaptación Climática 2021, organizada por las Naciones Unidas.

La propuesta presentada por Natura se denominó “Watershared Bank” o “Banco de Aguas Compartidas”, y genera un fondo para financiar la conservación de las fábricas de agua de los Andes Tropicales. Las fábricas de agua son un modelo de conservación basado en incentivos, que ayuda a los propietarios de bosques que viven en las montañas o cabeceras de agua a gestionar sus bosques y recursos hídricos de manera sostenible, a la vez que brinda beneficios a los usuarios del agua en las zonas urbanas de la parte baja.

La innovación que presenta “Watershared Bank” está en abrir una ventana comercial financiera utilizando fondos privados para desarrollar un sistema de préstamos reembolsables para municipios y/o actores locales en Bolivia y luego en los Andes tropicales, para financiar programas de conservación de agua en la región.

“Hoy, más que nunca, es necesario generar propuestas acertadas e iniciativas concretas para la conservación con resultados visibles, crear un movimiento para la adaptación al cambio climático porque de esas acciones vendrán mejores días para la humanidad”, explica María Teresa.

De Bolivia para el mundo: Acuerdos Recíprocos por Agua

La propuesta presentada por la Fundación Natura a este premio está basada en los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA), un modelo de gobernanza local del agua que tiene dos pilares. Por una parte, proteger los bosques de cuenca alta para ayudar a mantener la provisión hídrica en cantidad y calidad; y, por la otra, concientizar a los usuarios de cuenca baja sobre la importancia de contribuir a la conservación de los terrenos asociados a las fuentes acuíferas.

Los ARA se han convertido en un ejemplo de conservación, por su simpleza y eficacia, porque involucran activamente a los municipios, a las comunidades, las cooperativas de agua y a las instituciones que se suman a este proceso”, remarca María Teresa y añade que este modelo exitoso de conservación, con marca boliviana, ya se ha exportado a 15 países como Sudáfrica, Kenia, Estados Unidos, Argentina, Perú, Paraguay, entre otros.

Actualmente 60 municipios de Bolivia están comprometidos con la conservación de sus bosques, beneficiando a más de 14.000 familias y conservando 486.000 hectáreas de bosques bajo el esquema ARA. Como contraparte, la Fundación Natura, con el apoyo de sus aliados estratégicos como la Fundación Coca-Cola de Bolivia, otorga incentivos para el mejoramiento del sistema de agua de la comunidad y apoya otras actividades económicas que individualmente los comunarios puedan emprender como la apicultura, piscicultura, fruticultura, entre otras. Así, el impacto positivo es sobre el ambiente y también sobre la comunidad toda. Al apropiarse del proyecto, la iniciativa transforma la vida diaria de las personas y vela por el cuidado del planeta.

Acciones como el proyecto de Reposición de la Huella Hídrica impulsado por Fundación Natura y Fundación Coca-Cola, se enmarcan en la política global de cuidado de agua de la Compañía, que se traduce en la reducción de su uso, recuperación y tratamiento en las plantas embotelladoras, programas de acceso a agua en comunidades vulnerables y el apoyo a iniciativas de preservación y protección de cuencas. De esta manera, desde 2015 cumplimos el compromiso de devolver a la naturaleza el 100% del agua que utilizamos en nuestras bebidas a nivel global, una meta que alcanzamos cinco años antes de lo previsto.

Este año la Compañía Coca-Cola reafirma el compromiso con el cuidado del agua a través de su estrategia global al 2030 con una visión: lograr la seguridad hídrica para las comunidades en las que opera y para los productores agropecuarios que están al inicio de su cadena de valor. Este es un objetivo compartido con sus socios embotelladores e implica una asociación en todo su sistema y junto a los gobiernos, las ONG, el sector privado y la sociedad civil en todo el mundo para marcar la diferencia donde más se necesita. De esta forma, en la próxima década se potenciará la construcción de soluciones colectivas como las que ya transformaron la vida de más de 10,6 millones de personas alrededor del mundo.