En alianza con los Gobiernos Municipales de siete ciudades del país, organizaciones y empresas privadas, Coca-Cola Bolivia instaló más de 500 contenedores de reciclaje de la marca Vital. La iniciativa busca promover la recuperación y revalorización de las botellas PET, como parte del compromiso global de trabajar por Un Mundo sin Residuos.

Trabajar de forma comprometida por un objetivo común implica incluir a la comunidad, hacerla parte de las iniciativas y facilitar los medios necesarios para concretarlas. Por eso, Coca-Cola Bolivia redobla su esfuerzo y da un nuevo impulso al compromiso global de la Compañía de trabajar por Un Mundo sin Residuos: El reciclaje y la solidaridad se alían en Tarija de la mano de Vital

la instalación de 500 contenedores de reciclaje de la marca Vital en diferentes zonas de Bolivia marca un nuevo hito en ese camino.

La primera fase de la instalación de esta red de contenedores comenzó en noviembre de 2020; y ante la buena respuesta de la población se decidió ampliar a las ciudades del eje troncal.

En la ciudad de La Paz, por ejemplo, un centenar de contenedores se sumaron a las 66 islas verdes y 32 puntos verdes barriales de la primera ciudad ecoeficiente de Bolivia. En Cochabamba ya van 50 contenedores entregados y en Santa Cruz la instalación se está dando de forma gradual con el apoyo de instituciones, empresas y condominios que ya suman 40 y se completarán los 100. En otras ciudades como Potosí, Tarija, Sucre y Oruro ya se han entregado en esta primera etapa entre 10 y 30 contenedores por ciudad.

Para facilitar el acceso a los puntos de reciclaje, se lanzó un sitio web en el que se pueden geolocalizar los contenedores, para saber cuál es el más cercano.

Los contenedores, un eslabón de la economía circular

En este camino hacia Un Mundo sin Residuos se suma otros grandes pasos que la Compañía ha dado en Bolivia. Desde 2016, por ejemplo, ha incorporado un 30% de resina reciclada en sus botellas y desde marzo de 2020 la botella Vital de 500 ml está elaborada al 100% de PET reciclado.

Estas acciones afianzan el viraje desde una economía lineal a una circular; es decir, un sistema de producción que piensa en el ambiente y considera el destino final de los empaques que pone en el mercado, tanto para generar fuentes de trabajo a través del reciclaje como para reaprovechar los materiales revalorizables y darles una nueva oportunidad.

“Queremos ampliar la cantidad de botellas hechas con resina reciclada de nuestro portafolio, llegando hasta un 100% de material reciclado como las botellas Vital”, señaló Claudia Fernández, gerente de Asuntos Públicos y Comunicación de Coca-Cola Bolivia.

Con la recuperación de las botellas PET como materia prima, el modelo circular de la Compañía en Bolivia se fortalece: y es que las botellas puestas en circulación entran en un círculo por el que terminarán transformándose en nuevas botellas.

Así, la ampliación de la red de contenedores de reciclaje es esencial para que este camino siga siendo exitoso. Lo mismo con el trabajo junto a las comunidades. Por eso, además de trabajar con los recicladores, Coca-Cola Bolivia también apuesta por incluir en esta iniciativa a organizaciones sociales, como la Asociación de Padres de Personas con Discapacidad, que administrará 10 de los contenedores instalados en Tarija: venderán lo acopiado a la empresa Empacar, socio estratégico de Coca-Cola Bolivia,  y con ello comprarán medicamentos para los tratamientos de sus hijos. De esta forma, el impacto positivo del reciclaje llega a diferentes partes de la comunidad, y de diversas formas.

Y es que solo el trabajo en equipo permitirá seguir avanzando hacia Un Mundo sin Residuos.