La llegada de 2021 marcó un hito en la historia de Sprite: con Sprite Clear cambió el icónico color verde de su botella para ofrecer ahora un envase 100% transparente. Con el mensaje de “ser transparente es ser más verde”, la Compañía promueve tres acciones: facilitar el reingreso de esa botella al circuito de economía circular, ofrecerle mayores posibilidades para ser transformada en nuevos objetos, y facilitar el trabajo esencial de los recicladores.

 “A la gente se le va creando una conciencia de que las botellas transparentes son una materia muy valiosa y que el reciclaje es un círculo donde todo se reutiliza”, señala Neida Tamayo, presidenta de la Red de Recolectores de Santa Cruz,

Una de las ventajas del PET cristal es su versatilidad, ya que por su transparencia se convierte en materia prima que no impone condiciones estéticas y puede servir para producir desde blisters farmacéuticos hasta envases de las tortas que se venden en el supermercado, pasando por empaques para frutas, huevos y comida, e incluso pueden ser insumo para fabricar las láminas que se usan en máscaras de protección facial. Por el contrario, el PET de color demanda más espacio, trabajo y tiempo para su segregación. Una vez que los envases de color son reciclados, suelen transformarse en una gama limitada de productos, como canastillas, bandejas de torta negras y zunchos para embalaje.

La separación por colores de las botellas se hace manualmente una vez que llegan a la planta de reciclaje, donde los envases transparentes se convierten en resina. Las botellas PET pasan por tres etapas: lavado, triturado –para generar escamas u hojuelas que son diferenciadas por color– y moldeado. En esta última fase, el plástico es sometido a una temperatura de 300 ºC para transformarlo en resina PET, es decir, en pequeños gránulos que posteriormente son esterilizados.

Por último, la resina reciclada se mezcla con resina virgen para producir las preformas –pequeños recipientes con forma de tubo de ensayo– que son soplados para que adquieran la forma de la botella. Este ciclo se puede repetir infinitamente, lo que convierte al trabajo de Empacar en un modelo de economía circular. “Mientras más reciclemos, más cuidamos el medioambiente y reducimos la huella hídrica y de carbono. Es un proceso circular infinito porque todas las botellas PET transparentes pueden volver al ciclo”, señala Carlos Alejandro Limpias, Gerente General de Empacar.

Empacar, aliada estratégica de Coca Cola Bolivia para el reciclado de botellas. 

A nivel nacional, Empacar recibe alrededor de 1.000 toneladas de botellas PET al mes. De ellas entre 300 y 350 toneladas provienen de los residuos sólidos de La Paz, que desde hace cinco años va camino a convertirse en la primera ciudad ecoeficiente de Bolivia por su recolección diferenciada.

El cambio del envase de Sprite se enmarca en el compromiso global de vivir en Un Mundo sin Residuos, con el que la Compañía se propone recolectar y reciclar el 100% de los envases puestos en el mercado para el 2030. Esta innovación contribuye a la reducción del uso de plástico y facilita el proceso de reciclado.