Tiene 21 años, cursa cuarto año de Ingeniería Geológica en la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz y su mayor preocupación es encontrar una solución a la contaminación del agua. Estos tres datos sirven para definir a María Cardozo, la joven oriunda de La Paz que creó un filtro de agua con cáscara de quinua para purificar este recurso natural.

“Vivimos en un mundo donde es más fácil conseguir conexión a internet que una conexión a una fuente segura de agua de calidad. Bolivia ocupa el segundo lugar, después de Haití, por muerte de niños menores de 5 años a causa de enfermedades digestivas por el agua contaminada. Tenemos que hacer algo”, explica a Journey María, cuyo proyecto fue seleccionado para representar a Bolivia en Berlín, Alemania, en la plataforma Falling Walls Lab (Rompiendo Muros) en 2019.

Su viaje a Alemania fue solo el primer paso para lograr los objetivos que se ha propuesto en torno a este problema. Aunque no ganó, su proyecto fue muy bien recibido por ser novedoso e innovador. El certamen mundial de ideas le ha dado nuevas pautas para mejor su prototipo del filtro el cual quiere que sea accesible a personas del área rural, principalmente, ya que su principal interés es mejorar la calidad del agua que se consume en el campo.

María se inspiró en los filtros de cerámica de los ingleses, que usan la cáscara de arroz en el proceso. Tras adecuar esta técnica a la cáscara de quinua, un grano que por su tamaño permite la purificación del agua. Además ha incorporado otros elementos como el carbón activado y la plata añadida por electrólisis: “El prototipo del filtro consiste en una vasija de cerámica horneada en forma de un vaso grande con sujetadores a los lados. Es sencillo y económico. Para este año mi objetivo es que sea funcional y autónomo”.

“Este filtro no busca impresionar sino que funcione y que muchas personas accedan a él por su simpleza porque el material es fácil de conseguir y es propio de nuestro territorio. No requiere energía y funciona por gravedad. Estamos en fase de prueba y error, estoy investigando más propiedades de la quinua y los diferentes tipos de arcilla y otros materiales de Bolivia”, agrega esta universitaria que se ha propuesto terminar su prototipo este año.

En este afán de mejorar su filtro, otras personas se le han acercado para darle su apoyo y guiar su investigación, como el caso de un docente de su universidad que hace años investiga las propiedades de la quinua. “Tengo un tutor, especialista en quinua, que me está ayudando con mi proyecto en esta fase de investigación y experimentación con los materiales. El tema del agua es un problema actual y en un futuro cercano se encarecerá aún más. No puedo quedarme de brazos cruzados. No podemos ser indiferentes como sociedad”, asegura María.

“No me rindo. Mi fuerza de voluntad y compromiso con el medio ambiente es inquebrantable. Si el filtro logra impactar en una familia, escuela o una comunidad  es el mejor premio de todos. Ojalá surjan más proyectos y las autoridades se preocupen para mejorar la calidad de agua y vida de las personas del área rural”, agrega la joven.

Así como María, en la Compañía Coca-Cola estamos comprometidos con el cuidado del agua y el acceso a agua segura. Si quieres s saber más, te invitamos a visitar este enlace