En el marco de la Semana del Agua, volvemos a celebrar el éxito de los Acuerdos Recíprocos por Agua. La Fundación Coca-Cola de Bolivia y la Fundación Natura continúan sumando aliados en la protección de bosques y recursos hídricos: 100 familias tendrán acceso a agua potable y se comprometen a cuidar 500 hectáreas verdes en Los Yungas.

Que el agua potable llegue a un hogar significa que la vida de una familia mejore por completo; y si la experiencia se replica en otros hogares el impacto positivo será en toda una comunidad. Ese anhelo es el que han abrazado durante años un centenar de familias de la comunidad de Santiago Grande, ubicada en el municipio de Coroico en Los Yungas (La Paz), y que ahora se vuelve realidad.

Y es que la Comunidad de Santiago Grande está a un paso de concretar la instalación de un sistema de captación y distribución de agua potable, que contará con una infraestructura de 6,5 km, que logrará llevar agua hasta los hogares de 107 familias. El proyecto se desarrolla en el marco de los Acuerdos Recíprocos por Agua, una iniciativa que impulsa la Fundación Coca-Cola de Bolivia en alianza con la Fundación Natura.

En esta oportunidad, la comunidad Santiago Grande acordó conservar 500 hectáreas de bosque a cambio de incentivos materiales para mejorar su sistema de acceso a agua. De esta forma, la comunidad ya recibió del municipio, en una primera fase, 47 rollos de politubos y otros materiales. En la segunda fase, programada para septiembre, la comunidad recibirá material del fondo local, compuesto por recursos del municipio, Fundación Natura y Fundación Coca-Cola Bolivia. Entre los materiales que se entregarán figuran politubos, cemento, cables y accesorios que serán utilizados para la conexión del agua a los hogares.

“Es un proyecto de alto impacto en el cual ya vamos trabajando varios meses. Es el más grande e importante de la Fundación Natura en la zona de Los Yungas”, explica Julian Torrico, técnico de Fundación Natura y encargado de la supervisión de los ARA en la zona.

A su vez, la comunidad aportará parte de la mano de obra necesaria para conectar la nueva toma de agua hasta los hogares. Se estima que en las primeras semanas de octubre se concluya con el trabajo y al fin la comunidad tenga acceso en su hogar agua limpia y potable.

“Que sea este el primer paso para tener un servicio básico, que es tener agua potable, un derecho humano, para tener una vida digna, para ustedes, para los niños y también para los adultos mayores”, con esas palabras, Elizabeth Mamani, alcaldesa de la comunidad, se dirigió a las familias en el marco de la primera entrega de materiales.

Los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA) proponen un modelo de gobernanza local del agua que se basa en dos pilares: por una parte, proteger los bosques de cuenca alta para ayudar a mantener la provisión hídrica en cantidad y calidad; y, por la otra, concientizar a los usuarios de cuenca baja sobre la importancia de contribuir a la conservación de los terrenos asociados a las fuentes acuíferas. Este modelo, liderado por Coca-Cola Bolivia, ha sido exportado a otros países y premiado entre los tres mejores del mundo por su compromiso con el cuidado del agua.

Cuidado del Agua

Los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA) implica un paso importante en el compromiso global de la Compañía Coca-Cola de cuidar el agua y garantizar la seguridad hídrica de las comunidades donde opera. En ese sentido, hace más de una década la Compañía desarrolló una política marco de manejo de agua basado en cuatro pilares: Proteger cuencas, Reabastecer a la naturaleza el agua que utiliza en sus bebidas, Reducir el consumo de agua en sus plantas y Reciclar el agua de sus procesos productivos.

Gracias a ese trabajo, desde 2015 –cinco años antes de lo previsto– la Compañía alcanzó la meta global de regresar a las comunidades y la naturaleza el 100% del agua utilizada en sus bebidas, porcentaje que desde 2019 supera el 160 por ciento.

Este año, la Compañía está lista para dar un paso más en su compromiso con el cuidado del agua a través de su estrategia global de agua 2030 con una visión: lograr la seguridad hídrica para las comunidades en las que opera y para los productores agropecuarios que están al inicio de su cadena de valor. Esta es una visión compartida con sus socios embotelladores e implica una asociación en todo su sistema y junto a los gobiernos, las ONG, el sector privado y la sociedad civil.