Para ayudar en la toma de conciencia sobre nuestras actividades diarias, la consultora Servicios Ambientales desarrolló cuatro aplicaciones que permiten medir la huella de carbono y la huella hídrica personal.

Disminuir nuestro impacto en el medio ambiente y cuidar el planeta es un desafío cotidiano. Conocer la huella de las acciones individuales permite tomar mejores decisiones y modificar hábitos. Esto, que hasta hace poco parecía imposible, ya es una realidad en Bolivia. La consultora Servicios Ambientales S.A. (SASA), que es parte del directorio de la Fundación Natura, desarrolló cuatro aplicaciones que ayudan a medir el uso personal de los recursos naturales y la energía.

Las app se desarrollaron en el marco del proyecto Huella de Ciudades -que  entre 2012 y 2018 midió la huella hídrica en 14 ciudades de cinco países de Latinoamérica, entre ellas cuatro ciudades de Bolivia-, y permite medir la huella de carbono y la huella hídrica en La Paz (con la app La Paz ecoeficiente), Tarija (con las apps HuellasH Tarija y HuellasC Tarija ), Cochabamba (con la app Llajta sostenible) y El Alto (con la app Huellas El Alto).

Pero ¿qué relevancia tiene medir estas acciones individuales? La huella de carbono cuantifica el impacto en el cambio climático o emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que la huella hídrica es el volumen de agua dulce consumida, más el volumen de agua utilizada en la producción de los bienes y servicios que consumimos. El sector residencial, en términos de huella hídrica y de carbono, es el responsable del 85% del consumo de recursos y energía en Bolivia. En este contexto, las aplicaciones surgen como una estrategia para obtener datos del cambio de conducta de la población a corto, mediano y largo plazo.

El proyecto de SASA, además de medir las huellas en determinadas regiones, busca colaborar en la creación de un inventario de gases de efecto invernadero y de huella hídrica junto a los gobiernos municipales. El objetivo es llevar un control anual y tomar acciones que ayuden mitigar el impacto en el medio ambiente.

Revisar las acciones cotidianas

Las aplicaciones se centran en deconstruir algunos hábitos cotidianos y brindar consejos e información sobre cómo reducir la huella ambiental de sus acciones.

Algunos de los consejos que brinda son: evitar dejar enchufados los aparatos electrónicos; reducir al máximo el plástico que se desecha en la basura y apostar por el reciclaje; caminar o usar bicicleta en vez de usar vehículos motorizados; revisar que no haya fugas de agua en grifos y tuberías; no arrojar al desagüe restos de pinturas, barnices, disolventes o aceites; entre otros.

“Por detrás de las apps sabemos que el 70% del agua que se consume proviene de los baños. Los datos personalizados ayudan a dimensionar si esto está en la media del promedio del estudio por ciudad o va subiendo”, explica Leandra.

Además, las aplicaciones permiten al usuario medir si su huella se redujo o aumentó en comparación a otro día, semana o mes. En este sentido, por ejemplo, al calcular la huella de carbono, la app estima el número de  árboles que se deberían plantar durante los próximos diez años para compensar lo generado. En Cochabamba, incluso, involucraron a la empresa municipal de residuos para registrar el destino final de los desechos de cada hogar y si se recicla o no.

“Mi huella hídrica es alta, es anticochala.  La de carbono es 2.1, igual que la media, pero me parece alta porque uso siete veces a la semana el auto. Entonces por ahí va el promedio, con razón está tan contaminada la ciudad. Al fin me compré una bici y ya bajará esa media, espero", contó a Journey Pedro López, un ciudadano cochabambino, usuario de la app Llajta Sostenible.

Las aplicaciones tienen una media de 1.200 descargas, en sus dos versiones (Android e iOS), por ciudad.