La Fundación Coca-Cola, en alianza con el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, Gobiernos municipales, ONGs, universidades públicas, empresas privadas, comunidades de vecinos y organizaciones de recolectores de base de toda Bolivia alcanzó su objetivo de colocar 1.000 contenedores de reciclaje en siete ciudades capitales y más de 50 centros poblados en provincias. La iniciativa busca promover la recuperación y revalorización de las botellas PET, en el marco del compromiso global de la Compañía por Un Mundo sin Residuos.

Diez meses después de que la Fundación Coca-Cola colocara el primer contenedor de reciclaje  en el Bioparque Municipal Vesty Pakos en la ciudad de La Paz, los puntos de reciclaje de la marca Vital llegaron hasta los lugares más lejanos del territorio boliviano, desde El Chaco hasta el Altiplano, pasando por valles y llanuras cruceñas, hasta las riberas del lago Titicaca. Incluso en Amazonía, en los departamentos de Beni y Pando.

“Hoy alcanzamos un logro que suma a nuestro compromiso global de Un Mundo sin Residuos: la instalación del contenedor número 1.000 de la ya extensa red de puntos de reciclaje de nuestra marca Vital. Gracias a estos contenedores, todos podemos dar una nueva oportunidad a las botellas PET y evitar que terminen en el basurero”, explica Roberto Magaña, Country Manager de Coca-Cola Bolivia. Y añade:” De esta manera, no solo ayudamos a proteger el medioambiente y a mantener limpias nuestras ciudades, domicilios y lugares de trabajo o comercio:  colaboramos también con el trabajo de los recicladores y el sustento de sus familias, contribuyendo al empleo”.

Recuperar las botellas PET es una prioridad para Coca-Cola Bolivia ya que obedece a su modelo de economía circular.  Por ello desde noviembre de 2020 se empezaron a colocar los contenedores de la marca Vital en La Paz, Sucre y Tarija, como primeras ciudades beneficiadas. Después se sumaron más ciudades y pueblos y ahora, antes de cumplir el año, se suma la ciudad de El Alto, en el departamento de La Paz, donde se entregó en septiembre el contenedor número 1.000.

La iniciativa, que implicó un trabajo en equipo liderado por la Fundación Coca-Cola, en alianza con el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, Gobiernos municipales, ONGs, universidades públicas, empresas privadas, comunidades de vecinos y organizaciones de recolectores de base de toda Bolivia,  tiene lugar en el marco del compromiso mundial por Un Mundo sin Residuos, que busca recolectar y reciclar el equivalente al 100% de los envases que la Compañía pone en el mercado para 2030.

“Nuestro propósito es claro: queremos recuperar la mayor cantidad de botellas PET, no importa la marca o la bebida que hayan contenido,  generar conciencia en torno al valor de los residuos y empoderar a las personas para que cambien sus hábitos y que la costumbre de cuidar el planeta quede para siempre en cada persona”, reflexiona Roberto Magaña

De esta forma, la instalación del contenedor número 1.000 significa un gran aporte por Un Mundo sin Residuos. Y un verdadero orgullo. ¡Porque juntos lo hicimos realidad!

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