Además de experimentar con los materiales convencionales en un taller de costura, los estudiantes de Diseño y Gestión de la Moda de la Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA) utilizan desde lonas de publicidades hasta sorbetes de plástico, con el objetivo de reciclar un material en desuso y transformarlo en prendas innovadoras y únicas.

Cualquier banner descartado es materia prima en este taller experimental que lleva adelante la universidad hace un año. Con la guía de su profesora, Paola Ituralde, los alumnos crean piezas únicas de vestir, así como accesorios. “La idea es experimentar y trabajar materiales rígidos, como el plástico, de otra manera, rompiendo esquemas. Ya no agarrar hilo y aguja, sino pegamento para unir las piezas”, aclara la profesora.

El objetivo es aplicar toda la creatividad posible, tanto en los cortes como en la combinación de los colores de los banners que reutilizan. Al ser un material grueso, que solo se puede colar, trabajan con cortes especiales y doblados en forma de origami, un arte de origen japonés en el que se pliega papel sin usar tijeras ni pegamento para obtener figuras de formas variadas. Una vez terminadas las piezas, pueden utilizar pintura para resaltar sus diseños.

En cuestión de horas los alumnos son capaces de crear varias piezas, desde vestidos, hasta sombreros. Diego Lohse es estudiante del cuarto semestre y creó un vestido corto de un banner descartado. Para él, crear prendas con este material fue todo un reto que concluyó en tres horas. “Nos abre nuevas posibilidades, exploramos nuestra capacidad creadora de trabajar con estos materiales, que además son un nicho en la moda”, afirma emocionado, pues su diseño fue uno de los mejores de su clase.

Para la directora de la carrera, Raquel Clouzet, trabajar con estos materiales permite a los estudiantes un “cambio de chip” porque se puede reutilizar materiales descartados que antes estaban destinados a la basura. “En vez de tirar este material, se puede reutilizar para crear accesorios y vestidos y así cuidar el medio ambiente”, aclara Raquel, convencida que la industria de la moda “también puede y debe ser amigable con el medio ambiente porque es una de las más contaminantes, mundialmente hablando”.

En el taller, la creatividad no cesa y los bosquejos de potenciales prendas salen uno tras otro. Incluso tienen proyectos innovadores como el de crear prendas para personas en situación de calle, ya que los materiales son muy resistentes a las inclemencias del tiempo.

Reciclaje para la moda: desde botones hasta aluminio

Más allá de las lonas de plástico descartado, dentro de las prácticas innovadoras de los estudiantes de Diseño y Gestión de la Moda se llevan adelante varios talleres cuyo objetivo es trabajar con materiales reciclables de todo tipo.

Entre las múltiples prendas que se diseñan en el Taller de Fantasía, llama la atención una prenda negra rígida, pegada al cuerpo. El diseño está basado en círculos de todos los tamaños, incluso en los zapatos, elaborados en base a sorbetes plásticos, trozos de mangueras, silicón y cartón de papel higiénico, entre otros. Su creadora, Julia Ávalos, aclara que esta prenda está destinada a tratar una fobia específica en el campo de la psicología que es la trypophobia, que no es otra cosa que el miedo o la repulsión al patrón repetitivo de figuras geométricas, especialmente hoyos y rectángulos muy pequeños.

Las hombreras están elaboradas con sorbetes plásticos, que se  asemejan a los ojos de una mosca, según explica su diseñadora. “En nuestro cerebro tenemos miedo a los patrones repetitivos. Desde el inicio de la humanidad asociamos el peligro a estas figuras, en un principio a animales salvajes como los leopardos”, acota la autora.

En la misma línea, Andrés Jiménez recicló todo tipo y tamaño de botones para crear un traje de dos piezas. Por ejemplo, adhirió botones en la cara interna de una especie de cola de una falda larga. “Recorrí varias botoneras y talleres de costura de la ciudad para colectar los botones en desuso, impares o sobrantes. Con todos ellos elaboré mi colección bototecnia”, remarca orgulloso este creador de 20 años.

La directora de la carrera, Raquel Clouzet, señala que en este Taller de Fantasía los estudiantes deben poner en práctica toda su creatividad para reutilizar materiales en el diseño de sus obras, desde cartón, vidrio, plástico y aluminio, entre otras materias primas. “El fin de este taller es que el estudiante tome conciencia y pueda crear a partir del reciclaje. En algunos casos no son prendas comerciales, pero ayudamos a tomar conciencia de la importancia de reciclar”, señala la académica.