Roberto Pacosillo lleva el café en la sangre, en las manos y en la mirada. Ante él se extienden más de 3.000 arbustos que esconden frutos de color rojizo; bajo sus pies, la tierra fértil del bosque tropical del departamento de La Paz. El agua que tanto necesita para lograr sacar adelante la cosecha es un bien preciado en su comunidad, que ha visto escasear el recurso natural a causa del estrés hídrico. Desde 2017 la Fundación Natura lleva adelante un proyecto de Reposición de la Huella Hídrica basado en el modelo de los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA) en cuatro municipios del norte de La Paz. A través de alianzas con productores locales, se busca proteger las fuentes de agua mediante la conservación de los bosques nativos.

La iniciativa apoya a productores locales para favorecer sistemas de agricultura sostenible. Es el caso de Roberto, que produce café hace 30 años en la comunidad San Antonio de Bolinda, en el municipio de Caranavi, capital del cultivo de café. Trabaja en el medio del bosque, a 200 metros de su casa, donde cosecha los frutos del café con una herramienta especial. Luego, los despulpa remoja, lava y seca en el patio de su vivienda.

Caranavi, capital del cultivo de café, es conocida por su producción orgánica.

La Fundación Natura le entregó a Roberto un tanque de agua de 600 litros de capacidad, plantas de café, bolsas y herramientas. Él se comprometió a  preservar seis hectáreas de bosque durante 10 años. “Antes tenía que lavar mi café en el río, a unos 700 metros de mi casa. Ahora tengo agua y un tanque para almacenarla”, explicó a Journey el productor.

El cafetalero es consciente de que al cuidar sus bosques contribuye a cuidar las fuentes de agua que utiliza en su plantación. “El agua es importante para nuestro consumo, para nuestras plantas, para lavar nuestro café. La comunidad ya está organizada para cuidar los ojos de agua porque de aquí también va el agua a Caranavi”, aseguró.

La ciudad de Caranavi es conocida por su producción orgánica de café, que se siembra y cosecha sin uso de fertilizantes y bajo la sombra de los árboles. Roberto invierte ocho meses al año, desde marzo hasta octubre, en el proceso de cosecha y secado artesanal de su café.  En esta comunidad 45 familias se dedican al cultivo del café orgánico. Los ARA permitieron hasta el momento preservar 350 hectáreas de bosque en las comunidades de San Antonio de Bolinda y Manco Capac, cuyas cuencas abastecen de agua a 20.000 personas.

En el marco del compromiso global de la Compañía de regresar  a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus bebidas, la Fundación Coca-Cola de Bolivia amplió su alianza con Fundación Natura para cuidar los recursos hídricos del país.