Más de 230 trabajadores de Embol, embotelladora de Coca-Cola en Bolivia, crearon un grupo de voluntariado para llevar adelante iniciativas sociales y medioambientales.

Son las 6:45 de la mañana y Carol Conrad, madre de tres niños,  atraviesa la ciudad en autobús para cumplir con una tarea que sale de su rutina. Las primeras luces la llevan a la conjunción de la avenida Alemana y el Quinto anillo de la zona norte, donde hace dos años plantó varios árboles. Tras saludar a su colega de esta mañana, Carol se remanga para ver cómo crecen los ejemplares.

“Son como nuestros hijos. Volvemos a regarlos, a limpiar la zona, a reforzar las maderas que los protegen”, explica Carol, rastrillo en mano, sobre el mantenimiento que permitirá a más de 50 árboles alcanzar la vida adulta.

Esta tarea tan simple como valiosa es solo una de las acciones que llevan adelante los Emboluntarios, una agrupación de trabajadores de una de las embotelladoras de Coca-Cola en Bolivia. Distribuidos en las siete operaciones de Embol -donde trabajan aproximadamente 2.600 personas- los 230 emboluntarios destinan su tiempo y energía a realizar acciones para ayudar a otros y cuidar del medio ambiente. Para lograr un mayor alcance, coordinan tareas con otras instituciones como la Alcaldía o el Departamento de Responsabilidad Social de Embol.

Las acciones que llevan adelante van desde plantar árboles en las ciudades hasta brindar apoyo en casas de acogida del adulto mayor y en hogares de niños. También apoyan el programa “Tapitas por los chicos”, a través de la recolección de tapitas plásticas en los centros de acopio. En Santa Cruz, 70 emboluntarios trabajan todo el año pero más intensamente durante la Navidad, cuando visitan hogares y comparten una cena que ya es una tradición.  

“Nos debemos a la comunidad. En el trabajo hicimos amistades y ahí surgió la idea de hacer este tipo de servicio que es totalmente voluntario y a iniciativa de cada uno”, señala Mery Veizaga Tapia, Presidenta Nacional de los Emboluntarios, quien trabaja hace 24 años en Embol. “En nuestro grupo hay desde un guardia hasta un alto ejecutivo nacional, todos somos iguales y tenemos en común nuestra vocación de servicio. Estamos contentos de dar nuestro tiempo y recursos a personas que lo necesitan”, cuenta emocionada Mery.

En el caso de Carol, la vocación de servicio estuvo presente desde niña, cuando se alistó como Scout, agrupación de la que sigue formando parte junto a sus hijos. Cuando se presentó la oportunidad de sumarse a un grupo de voluntariado con compañeros de trabajo, no lo dudó: “Me gusta servir y ser útil en mi comunidad, dejar el mundo en mejores condiciones. El servicio es estar al pendiente de las necesidades y apoyar en todo momento. Todos los días aprendemos y crecemos como personas al estar atentos a cada situación”.

Desde la dirección de Embol alientan y apoyan todas las actividades de los emboluntarios. ”Somos promotores del bienestar y nos satisface que nuestra gente pueda organizarse para desarrollar acciones de apoyo social es sus comunidades, ser solidarios, dedicándole tiempo a quien más lo necesita”, explica Luis Lugones, Gerente de Asuntos Públicos de Embol, quien también es un miembro activo de Emboluntarios.

En 2019 el programa Emboluntarios en Santa Cruz se enfocará en acciones vinculadas al cuidado del medio ambiente, para ello coordinarán actividades conjuntas con las sedes del resto del país. “Estamos bien organizados. Este año nuestro reto es hacer un proyecto a nivel nacional enfocado en el medio ambiente”, adelanta Mery