“Un equipo, una voz, una visión” fue el lema que acompañó durante 10 días a cientos de trabajadores de EMBOL, una de las embotelladoras de Coca-Cola en Bolivia, quienes recorrieron el país en bicicleta, una experiencia que los unió como equipo de trabajo. La travesía partió desde Viacha, en el departamento de La Paz y recorrió 2.500 km hasta llegar a Santa Cruz que significaron más de 215 horas de pedaleo logrados por los diferentes equipos participantes.

Los 864 trabajadores que participaron de esta “pedaleada nacional” se organizaron por grupos para cubrir ciertos kilómetros, alternándose, como una carrera de postas hasta completar el tramo y donde el trabajo en equipo era clave para la consecución de los objetivos. En algunos casos tardaron tres días en llegar de una ciudad a otra. De esta manera unieron occidente con oriente, motivados por gran su pasión a la bicicleta.  


Los siete tamos transitados  fueron Vicha – Confital; Confital-Saipina, Potosí - Aiquile: Saipina- Angostura Santa Cruz; Tarija - Villa Montes, Villa Montes- Abapó y Porongo- Santa Cruz. El eje principal de la ruta fue La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, donde se unieron los ciclistas de las plantas de Oruro, Potosí, Sucre y Tarija.

Según los datos de la App desarrollada para este reto, los trabajadores más entusiastas fueron los paceños con 350 participantes, seguidos por los cochabambinos con  140, Santa Cruz con 120 y Tarija 94.

Para el tramo final en Santa Cruz se concentraron casi 200 trabajadores de los diferentes departamentos, quienes de manera voluntaria decidieron ser parte de ese final glorioso que ha marcado la historia de la compañía y la memoria de los participantes.

Entre el personal que se apuntó para este reto estaban los Gerentes regionales de Tarija, Chuquisaca, Oruro, La Paz y Cochabamba, además del Gerente Nacional de EMBOL, Herbert Vargas, quien fue uno de los punteros del recorrido. Para él, esta aventura tiene un valor muy especial, ya que la idea surgió en su oficina y se concretó en uno de los retos más grandes que se propuso la empresa en el área de Recursos Humanos. “Nuestro objetivo apunta a crear una cultura de valores dentro del personal con el propósito de integrarnos y compartir”, remarcó Herbert.

Para la empresa esta travesía representó un arduo trabajo de coordinación y logística, tanto en el traslado del personal como de sus bicicletas. Además, se debió coordinar con organismos ajenos a la compañía, como la policía y ambulancias por las dudas que hubiese accidentes, que -por suerte- no ocurrieron.

Otro de los ciclistas fue Jaime Yapur, Gerente Regional Centro de Embol, quien trabaja en la compañía hace 36 años y que a sus 61 nunca imaginó recorrer su país en bicicleta. “Me parece una hermosa oportunidad de compartir con nuestra gente de oficina, producción y ventas, además de conocer el país de una forma diferente”, destacó a Journey.

 

 

2.500 km a puro pedal

La última etapa de esta travesía comenzó el 15 de setiembre en la Plaza de Porongo, a donde 200 colaboradores de EMBOL llegaron uniformados con camperas rojas para partir rumbo a Santa Anita, una propiedad a 32 km. Los ciclistas empezaron a recorrer una amena carretera asfaltada, para luego hacerle frente a un camino accidentado de tierra, con pendientes pronunciadas y charcos de agua. Sin embargo, según relatan los protagonistas, esta etapa fue una de las más cortas y accesibles, comparada con los otros caminos explorados en diferentes carreteras del país por sus compañeros de aventura.

Con la emoción a flor de piel y la satisfacción del trabajo cumplido, muchos de los colaboradores no ocultaron su alegría una vez concluido el recorrido: se abrazaban y comentaban sus anécdotas en medio de carcajadas.

Marcelo Arce, Gerente de Operaciones de EMBOL en Tarija, tampoco disimuló su felicidad por ser parte de este grupo selecto que cumplió el objetivo de llegar a Porongo. “La motivación es una gran inversión. Pedalear por la orilla del Pilcomayo disfrutando la naturaleza es algo que no tiene precio. Nunca pensé que llegaría a sentir tanta adrenalina”, manifestó Marcelo.

Luis Lugones, Gerente de Asuntos Públicos de EMBOL, resaltó el compromiso asumido por los trabajadores, especialmente, la diversidad de los participantes ya que habían representaciones de diferentes áreas de la compañía, desde los cargos ejecutivos hasta los operarios. Todos se involucraron y trabajaron como un equipo, según Luis. “Por donde pasamos dejamos huella positiva  y sobretodo el mensaje de nuestro compromiso con el medio ambiente y la salud”, acotó.

 

Para el Gerente General de EMBOL, lo más relevante de esta experiencia fue haber integrado a la empresa en una actividad fraterna, donde se pudo descubrir el temple y compromiso con la misión y visión de la compañía, además de incentivar el trabajo en equipo. Asimismo, destacó que el circuito los acercó a distintas comunidades que fueron cruzándose en el camino. “Había mucha expectativa de la gente cuando el grupo llegaba. La sonrisa de los niños y el afecto de los comunarios fue impresionante”, recordó emocionado ya que participó en cuatro de los tramos trazados.

La presencia de las mujeres también fue importante en la carrera, alrededor de 20 terminaron satisfactoriamente el último tramo, entre ellas Ivonnne Rivero, quien se desempeña como Jefa de Control Interno en la planta de La Paz. Para ella, la travesía supuso un gran reto, aunque pedalea hace 16 años con la compañía una vez al año, pero solo en su departamento.

En total se corrieron siete etapas y se visitaron 86 comunidades, en muchas de ellas se dejaron contenedores recicladores como agradecimiento y apoyo, lo que permitió ir generando conciencia sobre la importancia de avanzar hacia un mundo sin residuos y con mayor reciclaje.