En el marco de su política de sustentabilidad y basada en el modelo de economía circular, Coca-Cola de Bolivia lanza la campaña “Vivir más retornable”, que promueve el uso de envases retornables entre sus consumidores.

¿Es posible vivir en un mundo sin residuos, en el que los empaques de los productos puedan ser aprovechados nuevamente? ¿Podemos soñar con maximizar el tiempo de vida de un envase y reciclarlo para cuidar el medio ambiente? Vivir en un mundo sin residuos no es una utopía, es posible si se emprenden acciones concretas y consistentes, algunas tan cotidianas como simples. Muchas empresas, entre ellas Coca-Cola, se proponen lograrlo a través de la reutilización de los empaques de sus productos.

Con el propósito de avanzar en el logro de ese objetivo, Coca-Cola de Bolivia lanzó la campaña “Vivamos más retornable”, que busca promover el uso de envases retornables entre sus consumidores. El 30% de las botellas que circulan en el mercado nacional -50 millones en total- son retornables. En Bolivia, un envase de plástico puede ser reutilizado ocho veces, mientras que uno de vidrio hasta 20. La reutilización de las botellas PET es un claro ejemplo de acciones que buscan romper con la economía lineal y adoptar un nuevo modelo de economía circular.

Basándose en este nuevo concepto, Coca-Cola asumió la responsabilidad como generador de residuos dentro de la cadena productiva. El experto en económica circular, Gonzalo Muñoz -fundador de TriCiclos, empresa de reciclaje post-consumo-, explica que ya “no hay cabida para la economía lineal del consumo sin responsabilidad”. Según Gonzalo, las empresas deben asumir la responsabilidad de los empaques que ponen en circulación, no solo desde el diseño y producción, sino también en el retorno de los desechos a su origen a través del reciclaje.

La Compañía puso en marcha una estrategia global en materia de envases, llamada Un Mundo Sin Residuos, que contempla todo el ciclo de vida de un envase, desde cómo se diseña y fabrica, hasta cómo se recicla y reutiliza. Este programa marca un ambicioso objetivo: recoger y reciclar el 100% del equivalente a todas las latas y botellas que Coca-Cola comercialice a nivel mundial para 2030.

En el marco de esta política de sustentabilidad, Coca-Cola recicla el material de las botellas PET, elaboradas con el 30% de resina reciclada, e introdujo la tecnología ecoflex en sus botellas, que reduce el gramaje de los envases plásticos.

El ciclo de vida de una botella

La retornabilidad es un ciclo que implica a todos los actores que participan de la cadena de producción y consumo: comprador, punto de distribución y embotellador. Cuando el consumidor termina de disfrutar una bebida, debe llevar el envase al punto de venta para retornarla. Luego, las botellas son recogidas y trasladadas a las distintas plantas del Sistema Coca-Cola -EMBOL y Nudelpa en el caso de Bolivia-. Allí pasan por un estricto proceso de esterilización y acondicionamiento, para -si la calidad sigue siendo óptima-  ser envasadas nuevamente con el producto. Desde allí son trasladadas a los diferentes puntos de distribución y agencias y continúan su trayecto hasta llegar a las tiendas de barrio y mercados. El cliente las adquiere nuevamente y da inicio a un nuevo ciclo de retornabilidad.